Así ha sido la victoria judicial y moral de los hijos de la «duquesa roja»

«Es una buena sentencia y una gran noticia para nosotros, pues supone la reposición de nuestra legítima a los bienes de mi madre. Por fin se reconoce nuestro derecho». Con estas palabras Pilar González de Gregorio y Álvarez de Toledo reaccionaba ayer en conversación telefónica con ABC al conocer la sentencia en la que se confirma la victoria judicial en segunda instancia de ella y sus hermanos, Leoncio Alonso y Gabriel, frente a Liliane Dalhmann -la viuda de su madre, Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura, conocida como «la duquesa roja»- y la Fundación Casa Medina Sidonia.

Luisa Isabel Álvarez de Toledo
Luisa Isabel Álvarez de Toledo - Archivo

En el escrito de 95 folios del Juzgado de Primera Instancia, con fecha de 22 de junio de 2018, al que tuvo acceso ABC, se declara el derecho de los hermanos González de Gregorio a percibir una participación indivisible sobre los bienes de la Casa Medina Sidonia, que la duquesa Roja donó a la Fundación Casa Medina Sidonia antes de morir. «Hay algunos cambios con respecto a la primera sentencia, pero deja claro que no se han hecho bien las cosas desde la fundación, que han tenido una postura obstruccionista. Nosotros, evidentemente no la vamos a recurrir, aunque supongo que por la otra parte podría haber recurso ante el Tribunal Supremo», subrayó ayer Pilar González de Gregorio.

Dentro del patrimonio de la fundación, que preside Liliane Dalhmann, se encuentra el Palacio de los Guzmanes y el archivo de la Casa Medina Sidonia. Solo estos documentos, según la sentencia, están valorados en 28.290.000 euros. Pilar González de Gregorio hizo hincapié ayer en la importancia de estos archivos, donde hay seis millones de escritos, algunos de ellos datados en la Edad Media: «El archivo es fundamental para conocer más en profundidad la historia de España». Sin duda, es lo que los tres hermanos más ponen en valor de todo el patrimonio familiar y lo que les llevó a dar un paso más en el proceso judicial tras la primera sentencia, emitida en 2015, donde se dictaminó que los González de Gregorio recibieran cerca de 30 millones de euros en compensación por los bienes que su madre cedió a la Fundación sin tener en cuenta lo que les correspondía legítimamente.

«El punto principal que interesa a mi clienta y a sus hermanos es el reconocimiento de sus derechos legítimos», comentó ayer Nicolás González-Cuellar Serrano, abogado de Pilar. «Las dos sentencias coinciden en lo fundamental, y es que se ha visto que la creación de la fundación perjudicaba las legítimas de los herederos, ya que todos los bienes que había en la fundación tenían un valor total de 28 millones de euros y, cuando murió la duquesa la herencia que quedaba para repartir ascendía a 800.000 euros». Esta nueva sentencia reconoce los porcentajes para cada hijo. A Pilar y Gabriel les corresponden 5,5 millones de euros y a Leoncio Alonso 16,1 millones, ya que además de la legítima estricta, su madre le asignó el tercio de mejora. Estos cantidades sirven para probar la intención de la duquesa: «Transmitir -según la sentencia- a su pareja sentimental determinados componentes de su patrimonio en detrimento de los derechos legitimarios de sus hijos».

El otro punto importante para los González de Gregorio es que los archivos de la fundación estén en buenas manos, ya sea porque la gestionen ellos en el futuro o un ente público. En esto también se posiciona la sentencia tras calificar como «fraudulentas» algunas operaciones de Liliane Dalhman y criticar la «posición obstruccionista» de la fundación para «evitar cualquier atisbo de transparencia y colaboración que pudiera servir para que por la vía particional los legitimarios de una manera u otra adquirieran lo que por Ley, y testamento, les correspondía en el patrimonio de la Casa Ducal». Por eso, los magistrados entienden que «pese a los problemas que coyunturalmente puedan ahora surgir en razón de las desavenencias latentes entre las partes en el proceso, lo cierto es que la solución que proporciona la ley permite que un elemento tan significativo del patrimonio cultural quede bajo la custodia compartida de instituciones públicas y de los descendientes de la familia que lo generó».

«La sentencia es recurrible y habrá que analizar si se lleva a cabo un recurso de casación ante el Tribunal Supremo», contó ayer a este periódico el letrado Gómez Villegas, quien defiende los interese de Liliane Dalhman y de la fundación. «Mi clienta ha acogido el fallo de la sentencia con sorpresa». Si recurren la sentencia, la batalla judicial continuará en el Supremo, hasta entonces, aunque se hayan reconocido los derechos legítimos de los González de Gregorio, el patrimonio no se puede repartir porque forma parte de la fundación. «Para ellos, el tema de la partición ahora mismo es lo de menos. Lo importante es que se les han reconocido sus derechos y saben que con esta sentencia se salvaguarda el archivo histórico de la casa, que será gestionado de la mejor forma posible».

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