Adveo, un gigante en reconstrucción

En una realidad que cambia a un ritmo vertiginoso, adaptarse a las nuevas exigencias que dicta el mercado, saber cambiar de papel sobre la marcha, se ha convertido en una exigencia empresarial fundamental. La compañía de distribuicón de material de oficina Adveo es un buen ejemplo. La multinacional española, líder en el mercado europeo y con presencia en ocho países, facturó el año pasado 907 millones, cuatro veces más que en 2008. El antiguo fabricante industrial Unipapel es ahora un gigante, pero ni el coloso más sólido está libre del radio de acción de la honda. El descenso de las ventas en algunos productos, la política de adquisiciones de empresas en un contexto económico difícil y desajustes tecnológicos lastraron sus resultados, especialmente en el mercado ibérico, que ya solo supone el 17% del negocio (152 millones), por detrás de Francia (46%) y Alemania (21%). La facturación se redujo un 15% entre 2013-2015 y la deuda suma 305 millones, de los que 127 son deuda financiera neta.

«En España se concatenaron varios factores simultáneos», asegura Jaime Carbó, consejero delegado de la compañía desde el pasado mes de julio. «En primer lugar, en septiembre de 2014 se fusionaron dos organizaciones comerciales que atendían a canales distintos. No fue buena decisión, porque un comercial especializado en un canal no tiene necesariamente que saber vender en otro», explica. Por esas mismas fechas, la compañía planteó un ERE y decidió externalizar la administración. La tormenta perfecta se consumó con la caótica puesta en marcha de una plataforma tecnológica «que no funcionó, se generaron errores que provocaron muchas reclamaciones», explica Carbó. El objetivo prioritario ahora es recuperar la quebrada confianza de los clientes.

Vuelta a la normalidad

«Desde que nos incorporamos todo el nuevo equipo directivo, hemos conseguido estabilizar por fin la plataforma teconológica y ejecutado unas medidas de eficiencia operativa que eran dolorosas, pero muy necesarias. Para recuperar la confianza, lo que hay que hacer es funcionar, ya no valen las palabras. Y vamos obteniendo resultados... la facturación va bien, poco a poco vamos notando una recuperación de nuestros clientes y una mejora de las ventas. Esto nos permitirá que, en España, donde en 2015 perdimos casi 16 millones, estemos ya en números negros el año que viene», subraya Carbó, ex consejero delegado de Deoleo y ex director general de Ebro Foods.

Es tiempo de reinvención y readaptación. Y por eso Adveo ha lanzado un ambicioso plan de negocio hasta 2019 que incluye una ampliación de capital por 60 millones. Cada nueva acción tendrá un precio de 3,25 euros. El pasado lunes 6, el día previo a la publicación del folleto en la CNMV, las acciones cotizaban a 4,2 euros. Ayer lunes cerraron a 3,37 euros. La ampliación contempla el derecho de suscripción preferente, y los accionistas del consejo se han comprometido a suscribir unos 9,4 millones.

Completar el resto de la suscripción, que culmina el próximo viernes 24, depende en gran medida de la credibilidad que merezca este nuevo plan de futuro. «La operación nos permitirá afrontar inversiones para actualizar nuestras herramientas informáticas y la plataforma logística. Al final del periodo, la inversión sumará más de 80 millones, y hace falta tener fortaleza en el balance para abordarla», explica Carbó.

La ampliación permitirá además atemperar el endeudamiento de la firma. Las compras corporativas, como la adquisión del mayorista infomático Adimpo en 2009 y de los negocios europeos de Spicers en 2011, ayudaron a ampliar el catálogo de referencias (suma 45.000), pero también descontrolaron la deuda. «Quizás hubo exceso de ambición, pero tambien es cierto que el ciciclo económico no ayudó, hubo mala suerte», admite Carbó.

El directivo subraya la importancia de la logística en el nuevo modelo de la compañía. «Nuestro pedido medio ha pasado de 400 a 130 euros, y la facturación es similar. Eso significa que estamos haciendo muchas más entregas. Hace unos años entregábamos a otros almacenistas y estos llegaban al punto final de venta. Hoy más del 30% de nuestros servicios van ya al punto final, lo que nos obliga a tener un almacén muy preparado para hacer una selección muy al detalle». Las nuevas tecnologías abren infinitas posibilidades, pero también, reconoce Carbó, «exigen que estés permanentemente atento para no convertirte de repente en un dinosaurio». El gigante se rearma para avanzar al ritmo de los tiempos.

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