Aunque suponga una renuncia a la rentabilidad, la liquidez vuelve a ser demandada por la protección contra la volatilidad que proporciona, y también porque ofrece un margen de maniobra para hacer compras cuando la situación mejore. Gestores y selectores prefieren jugar esa liquidez a través de fondos monetarios, de renta fija a corto plazo y, cada vez más, de retorno absoluto.