La huelga feminista del 8 de marzo en Euskadi, más que un paro laboral al uso

La huelga feminista de este jueves pretende ser más que un paro laboral al uso ya que quiere trascender el[…]

La huelga feminista de este jueves pretende ser más que un paro laboral al uso ya que quiere trascender el ámbito de las empresas y las administraciones para hacerse visible también en la esfera doméstica, estudiantil e incluso en el consumo.

Inspirada en lo ocurrido el 24 de octubre de 1975 en Islandia cuando el 90 % de las mujeres salieron a la calle para manifestarse por la igualdad, la huelga ha sido convocada por más de 200 colectivos feministas en España que piden parar toda la jornada, al igual que sindicatos como CGT o CNT.

En el País Vasco la iniciativa parte del Movimiento Feminista de Euskal Herria. Cuenta con el apoyo de ELA, LAB, Steilas y ESK, que han propuesto a las más de 435.000 asalariadas vascas paros de cuatro horas por turno de trabajo: de 11.00 a 15.00 y de 18.00 a 22.00 horas.

UGT y CCOO, por su parte, plantean paros de dos horas, de 11.30 a 13.30 y de 16.00 a 18.00, al igual que en el resto de España.

La huelga es legal y el Gobierno Vasco ya ha establecido los servicios mínimos. Los centros hospitalarios trabajarán con el personal de un festivo o de un sábado en la atención primaria; se garantizará el transporte sanitario urgente y el 100 % de los servicios de SOS Deiak; se reducirá al 70 u 80 % la atención en las residencias de mayores y se garantizará la apertura de los centros educativos.

El transporte público tendrá unos servicios mínimos del 30 % en las franjas horarias que coinciden los paros, en la Justicia habrá servicios de guardia y se celebrarán por ejemplo los juicios en los que haya personas presas.

Los sindicatos ELA, LAB, Steilas, ESK, Hiru y Etxalde han recurrido esta orden al considerar que se han incrementado los servicios mínimos respecto a otras huelgas.

Las principales movilizaciones tendrán lugar en las tres capitales vascas a mediodía y en torno a las ocho de la tarde.

Los convocantes piden que aquellas mujeres que no puedan secundar la huelga por su situación precaria, como puede ser el caso de empleadas domésticas internas, hagan visible su situación colgando delantales en los balcones.

La huelga también pretende denunciar la violencia machista y que se dejen de hacer tareas domésticas habituales de forma que sean asumidas por los hombres para poner en valor el trabajo diario de las mujeres.

Además, los colectivos feministas piden a las estudiantes que salgan a la calle y que haya también una huelga de consumo para denunciar que productos considerados "femeninos" sean más caros que los masculinos así como los estereotipos en la publicidad.

Los partidos vascos apoyan esta huelga, salvo el PP y el PNV, que ha optado por hacer concentraciones de 15 minutos en las tres capitales, pero no parar en su actividad.

Así el pleno ordinario que celebra todos los jueves el Parlamento Vasco tendrá 23 de los 75 escaños vacíos, los de las representantes de EH Bildu, Elkarrekin Podemos y el PSE. Los 28 parlamentarios del PNV, tanto hombres como mujeres, saldrán a mediodía durante un cuarto de hora para participar en una concentración.

El Gobierno Vasco, sin embargo, no parará, aunque sí lo harán las mujeres socialistas que tienen altos cargos en el Ejecutivo, entre ellas la consejera de Trabajo, María Jesús San José.

El Instituto Vasco de la Mujer, Emakunde, dependiente del Gobierno Vasco, ha dejado claro que comparte las reivindicaciones de esta huelga, que el movimiento feminista ha hecho extensiva a 177 países.

Las diputaciones vascas también han convocado concentraciones a mediodía y los movimientos feministas han organizado multitud de actos en las tres capitales con "kalejiras", sentadas y comidas, que concluirán con manifestaciones a las ocho de la tarde.

Distintos cargos públicos del PNV como el consejero de Hacienda, Pedro Azpiazu, y el diputado general de Álava, Ramiro González, han admitido también que hay "sobrados" motivos para esta movilización.

Dos días antes de la convocatoria no han faltado polémicas como la protagonizada por el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, al arremeter contra el feminismo "radical o de género" y decir que "el demonio ha metido un gol" a la causa feminista, algo que han criticado sin ambages el Gobierno Vasco, el diputado general de Gipuzkoa, los alcaldes de la capital guipuzcoana y de Bilbao, y partidos como el PSE y Ezker Anitza-IU.

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