Bruselas pide una inversión de 20.000 millones para afrontar la era de los robots
La Comisión advierte de que al igual que en su día ocurrió con el motor de vapor o la electricidad, hay que subirse al tren de la inteligencia artificial
La era de los robots y eso llamado inteligencia artificial ha llegado para quedarse. Aquí el mensaje, la advertencia de que aquello de renovarse o morir ha dejado de ser un dicho popular para convertirse en una cruda realidad. «Del mismo modo que el motor de vapor o la electricidad lo hicieron en el pasado, la inteligencia artificial está transformando nuestro mundo. Debemos invertir al menos 20.000 millones de euros para finales de 2020», zanjó este miércoles el vicepresidente de la Comisión para el Mercado Único Digital, Andrus Ansip, al término de un Colegio de Comisarios en el que lo económico volvió a estar muy presente. De este dinero, Bruselas aportaría 1.500 millones de los presupuestos comunitarios.
El rol que los robots ya están jugando o deben jugar en nuestro día a día se ha convertido en un debate más que recurrente hace ya bastante tiempo. Por ejemplo, ¿deben contribuir a la Seguridad Social? Quizá suene a chino, sobre todo a los mayores, pero la realidad sigue avanzando a la velocidad de la luz con nuevas tecnologías que mejoran la vida de las personas, pero que también despiertan temores tan primarios como la pérdida del puesto de trabajo a manos de un robot. Así que no faltó la ironía en la sala de prensa de la Comisión con preguntas como si un robot podría llegar a ser, en su caso, un comisario europeo. «Tengo muchos robots en casa, entre ellos un aspirador que la limpia cuando estoy en la sala de prensa. No creo que sea mejor que yo», bromeó Ansip.
«¡Los robots nunca serán humanos!», apostilló la titular de Industria y Mercado Interior, Elzbieta Bienkowska. En un tono más serio, advirtió de que «la inteligencia artificial es una realidad y ha llegado para quedarse». «Tenemos la misma cantidad de datos, de información, que en los años setenta. La diferencia es que ahora las máquinas la procesan y la analizan más rápido», recalcó. En este sentido, el comisario de Investigación, Ciencia e Innovación, Carlos Moedas, animó a «mirar al futuro sin tener miedo del futuro».
280 millones de ahorro
El Ejecutivo comunitario se limitó a presentar una comunicación en lugar de proponer legislación 'ad hoc'. Se trata de dar pautas para que las capitales asuman casi todo el protagonismo y la responsabilidad. «Con la llegada de la inteligencia artificial se crearán numerosos puestos de trabajo, pero otros desaparecerán y la mayoría sufrirá transformaciones. Los Estados miembros deben modernizar sus sistemas de educación y formación, y facilitar las transiciones en el mercado laboral apoyándose en el pilar europeo de derechos sociales», recalcaron.
Sin embargo, Bruselas tiene muy claro que subirse al tren del futuro no significa implantar una barra libre o escudarse en el todo vale. «Las nuevas tecnologías no deben imponer nuevos valores», asevera en su comunicación.
Por otra parte, el Colegio de Comisarios también ha propuesto una batería de normas para armonizar la legislación sobre traslados, fusiones y divisiones de empresas dentro del mercado único, así como medidas de «salvaguardia para evitar abusos fiscales o que se vulneren los derechos de los empleados. Según sus cálculos, las empresas comunitarias se ahorrarían entre 12.000 y 19.000 euros por operación y hasta 280 millones en cinco años con las nuevas reglas.