Anulados los paros en la estiba para que Fomento negocie cambios en su ley
Los estibadores cancelan los dos primeros días de huelga tras obtener la garantía de la oposición de que no validará la reforma del Gobierno
Segunda desconvocatoria de huelga en apenas dos semanas. Los trabajadores de la estiba han suspendido las dos primeras de las nueve jornadas de paro que tenían previsto realizar a partir del lunes -la del propio día 6 y la del miércoles día 8- para mostrar su oposición al decreto-ley que aprobó el Gobierno la semana pasada con el que se liberalizaba la actividad de carga y descarga en los puertos.
Los estibadores han atendido la petición del PSOE, desde donde les han instado a desmovilizarse tras garantizarles que su grupo parlamentario, junto con el resto de la oposición, no validaría la norma que salió del Consejo de Ministros. El texto debería ser aprobado antes de finales de marzo por el Congreso para su puesta en marcha.
Los sindicatos comunicaron anoche su intención de no llevar a cabo esas dos jornadas de huelga para que «un clima de normalización laboral anime al Ministerio de Fomento asalir de su cerrada posición e invite a la negociación real». Además, emplazaron al Ministerio a constituir una «mesa de diálogo» para modificar ese decreto. La desconvocatoria llega después de tener la seguridad de que la Cámara Baja no validará el decreto próximo jueves, como estaba inicialmente previsto.
Para ello, el Gobierno necesitaba el apoyo -o abstención- del PSOE, siempre que antes consiguiera el de Ciudadanos y PNV, dos partidos sobre los que ven una «postura favorable» para su respaldo, según fuentes gubernamentales. En cualquier caso, el portavoz económico socialista, Pedro Saura, ratificó el miércoles el rechazo de su grupo a la ley, por no contar con el consenso necesario entre sindicatos y patronal. Ese día ya pidió a los estibadores que replegaran velas, asegurándoles su apoyo, a la espera de que prosigan las conversaciones parlamentarias.
El Ejecutivo se ha mostrado favorable a retrasar la tramitación del decreto-ley de la estiba para que la votación no se llevase a cabo el día 9 sino posteriormente, aunque siempre antes del 23 de marzo, cuando cumple el plazo legal. Ese periodo podría servir para limar asperezas entre los partidos, porque el Gobierno sigue manteniendo su posición de que no se puede cambiar el texto que salió de La Moncloa hace una semana. Menos aún después de que la Comisaria de Transportes, Violeta Bulc, haya enviado una misiva al ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, apoyando ese decreto al cumplir con los requirimientos exigidos por la Corte de Luxemburgo.
Apoyo público para despedir
Los estibadores sostienen que la normativa «desvanece cualquier posibilidad de acuerdo» al ofrecer a las empresas la oportunidad de deshacerse de sus trabajadores a cuenta del erario público, así como de precarizar el empleo. La patronal (Anesco) pidió este jueves al Ejecutivo un plan con ayudas públicas como condición «indispensable» para garantizar el empleo de «todos los estibadores actuales» tras la reforma de la carga y descarga portuaria.
Lo hacen ahora después de comprometerse con el empleo del sector, pero matizan que tiene que ser a cargo del erario público. De hecho, Íñigo de la Serna destacó este compromiso de los empresarios por el empleo y llamó a los sindicatos de estibadores a «recoger ese guante» e «intensificar» las negociaciones.
En medio de este ambiente de tensión, una de las grandes empresas operadoras, la danesa Mersk, anunció este jueves que ya tiene diseñado un plan para desviar buques a puertos alternativos de Europa, en caso de huelga. Y advirtió de que una vez que el tráfico se marche, «esa carga no regresará a nuestros muelles dejando, lamentablemente, un exceso de capacidad laboral».