Vecinos y ecologistas se oponen a una nueva terminal de cruceros en Barcelona

El movimiento vecinal y ecologistas han expresado su rechazo a la construcción de una nueva terminal de cruceros en el[…]

El movimiento vecinal y ecologistas han expresado su rechazo a la construcción de una nueva terminal de cruceros en el puerto de Barcelona y han convocado para mañana una protesta en el World Trade Center con motivo de la celebración del Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Barcelona.

La Asamblea de Barrios por un Turismo Sostenible, la Plataforma por la Calidad del Aire, la Federación de Asociaciones de Vecinos y Vecinas de Barcelona y Ecologistas en Acción se oponen a la nueva terminal "por la masificación turística y por la contaminación que la actividad genera en la ciudad, especialmente en los barrios más cercanos al Puerto".

Vecinos y ecologistas exigen que se pare la licitación del proyecto, que la Generalitat recupere las competencias en la gestión del Puerto de Barcelona y que sea la ciudad "la que defina la política de cruceros por ser un sector con fuerte impacto sobre ella".

El Puerto de Barcelona ya dispone de siete terminales de cruceros y uno que está en construcción, de la compañía Carnival Corporation, aunque la autoridad portuaria quiere licitar una nueva terminal para la naviera MSC.

Vecinos y ecologistas han advertido de que en caso de no detenerse esta nueva terminal, supondría alcanzar aproximadamente los 5 millones de cruceristas en 2021, según las tendencias actuales de crecimiento del puerto, un incremento del 90 % con relación al año 2016, cuando desembarcaron en Barcelona 2.684.000 cruceristas.

Según diversos estudios, uno de los principales impactos de los cruceros son las elevadas emisiones de contaminantes a la atmósfera (SO2, NOx, partículas en suspensión PM10, PM2,5 y ultrafinas, así como otros hidrocarburos peligrosos) que afectan a la salud.

Esta contaminación es producto del uso de un fuelóleo pesado 100 veces más tóxico que el diesel que utilizan automóviles y camiones y que está prohibido en los puertos europeos del Mar del Norte y del Báltico, según los ecologistas.

"Con la construcción de la nueva Terminal F, llegaría a un total de 9 terminales en funcionamiento, incrementando tanto el número de cruceristas como de cruceros que hacen estancia en el Puerto de Barcelona, lo que supondría duplicar las emisiones de contaminantes con el impacto derivado sobre la calidad ambiental de la ciudad y la salud de sus ciudadanos", han advertido vecinos y ecologistas.

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