Tróia, naturaleza y exclusividad en un paraíso por descubrir en la costa lusa
Ni interminables torres de hormigón ni playas abarrotadas. La península de Tróia, a unos 50 kilómetros al sur de Lisboa,[…]
Ni interminables torres de hormigón ni playas abarrotadas. La península de Tróia, a unos 50 kilómetros al sur de Lisboa, apuesta por el turismo sostenible, la naturaleza y la exclusividad para convertirse en un pequeño paraíso que empieza a atraer atención internacional.
Situada en un lugar privilegiado, en la Reserva del Estuario del Sado, hasta finales del siglo XX el oasis de naturaleza de esta península estaba ocupado por altas torres de apartamentos que manchaban de gris sus kilómetros de costa y estaban de capa caída desde la Revolución de los Claveles.
Hasta que en 1997, el mayor grupo empresarial portugués, Sonae, decidió acabar con el modelo turístico del "capitalismo popular" de Tróia y apostar por una visión más sostenible que explotase los encantos naturales de la localización.
Parte de las feas torres de hormigón fueron demolidas en 2005 dando paso a un nuevo capítulo en la historia de Tróia, donde Sonae invirtió 400 millones de euros para hacerse con el 65 % de la península.
Siguiendo los pasos de Sonae también han invertido en Tróia el grupo hotelero portugués Pestana y el grupo Rosp de Sandra Ortega, hija del empresario español Amancio Ortega y que a finales de 2015 le compró a Sonae parte de su propiedad por 50 millones de euros.
El proyecto de Sonae, integrado en el Tróia Resort, cuenta con alrededor de 15.300 camas, incluyendo la parcela que ahora pertenece a Rosp, y de las cuales ya están construidas unas 8.300.
"Siendo optimistas, de aquí a cinco años veremos probablemente gran parte construido. Entre cinco y diez años creo es un período razonable, si las condiciones económicas se mantienen, para acabar el proyecto", dijo a EFE el director general del Tróia Resort, João Madeira.
El resort, inaugurado en 2008, incluye hoteles, apartamentos, villas y terrenos para construcción, propiedades que empezaron a ponerse a la venta a finales del año pasado y de las que en junio ya se habían vendido más de 400 unidades.
Madeira explica que el 65 % se han vendido a portugueses y el resto a extranjeros de 29 nacionalidades, entre las que destacan los españoles como principal mercado europeo.
Los clientes se dividen a partes similares entre los que compran apartamentos para uso propio, los que los alquilan y los que hacen un uso mixto.
"Los españoles que tenemos normalmente utilizan su casa como segunda residencia, no la alquilan", según Madeira, que cree que el destino "aún no es del todo conocido por los españoles", aunque ha ido ganando reconocimiento en ese mercado en el último año.
Los clientes extranjeros que llenan los hoteles de Tróia y compran sus apartamentos no dejan de crecer -cuando se inauguró el resort representaban sólo el 15 % del total, pero ya alcanzan el 40 %- y por ello Sonae está centrando sus esfuerzos en mercados internacionales, como el francés o el escandinavo.
Las bondades de Tróia empiezan así a ser conocidas más allá de las fronteras lusas, donde se promocionan no sólo los 15 kilómetros de playas vírgenes de la península sino también su entorno natural, en una reserva y junto al Parque Natural Serra de Arrábida.
De hecho, la densidad de construcción en todo el área de desarrollo turístico es muy baja, apenas el 6 % de las más de 1.000 hectáreas de la península.
La cercanía a Lisboa, con su aeropuerto y su oferta cultural, y los atractivos turísticos que se encuentran en un radio de proximidad de menos de hora y media en coche, como Comporta, la viticultura de Setúbal o incluso la ciudad de Évora, son otros de los encantos que buscan atraer más turistas a Tróia.
Para combatir la estacionalidad, Sonae está apostando además por las instalaciones deportivas y acaba de inaugurar el Centro Deportivo José Mourinho, con el que espera atraer en época baja a equipos de fútbol y que está apadrinado por el afamado entrenador luso, que también ha comprado una propiedad en Tróia.
"Es un elemento bastante importante. Sirve para captar clientes internacionales y también para trabajar la estacionalidad, uno de los temas que todavía afecta a Tróia y a cualquier destino en el que el principal atractivo es el sol y el mar", refirió Madeira.
El grupo Pestana completa la oferta turística de la península con su propio proyecto, el Pestana Troia Eco-Resort & Residences, con cerca de 955 camas previstas y más del 50 % de su espacio dedicado a la reserva natural.
Aunque no se conoce mucho de los planes de Sandra Ortega en Tróia, se sabe que tiene en mente un complejo de lujo que mantenga la baja densidad de construcción que han seguido Sonae y Pestana.
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