Con el apoyo de la subida del crudo, Repsol ha logrado situarse con una buena rentabilidad para acabar el año, en torno al 25%. Con la superación de los 13 euros, Repsol ha mantenido la estructura, que cumple desde los mínimos anuales y que le ha permitido confirmar dos patrones de vuelta, de mínimos y máximos relativos crecientes.