Ocho empresas inician en Grecia la puja por cuatro licencias de TV privada
Grecia lanzó hoy la subasta para adjudicar las cuatro únicas licencias que existirán de ahora en adelante para las televisiones[…]
Grecia lanzó hoy la subasta para adjudicar las cuatro únicas licencias que existirán de ahora en adelante para las televisiones privadas, una batalla por la que pujan un total de ocho empresas.
La operación, uno de los proyectos cardinales del Gobierno de Alexis Tsipras, ha estado rodeada de críticas, que han venido desde los partidos de la oposición, pasando por los propios candidatos, hasta la Comisión Europea.
A todos les une el temor de que, tal y como se ha organizado el proceso -ha dejado en manos del Ejecutivo la selección de los requisitos y el procedimiento- el propósito final del Gobierno sea asegurarse el control de los medios.
El objetivo declarado del Gobierno, en cambio, es acabar con 27 años de régimen de ilegalidad, en los que las cadenas privadas operaron con licencias caducadas y sin pagar por derechos de emisión.
La subasta comenzó con cambios de última hora pues dejaron fuera a uno de los competidores, el canal Epsilon que presentó un aval bancario, emitido por un banco en Hong Kong, que tenía una vigencia de 36 días en lugar de los 365 reglamentarios.
Cargados de maletas y algunos incluso con sacos de dormir, los representantes de las ocho empresas postulantes fueron llegando desde primeras horas de la mañana a la Secretaría General de Medios y Comunicación, donde se celebra la subasta y a cuyas puertas se agolpaban las cámaras de televisión.
Desde ayer por la tarde, el edificio está protegido por un cordón policial y el acceso está prohibido a toda persona ajena a la subasta.
Se calcula que cada una de las cuatro subastas pueda durar hasta doce horas, por lo que los resultados se conocerán a últimas horas del miércoles o incluso el jueves.
Durante la subasta los participantes deben permanecer en zonas específicas, que no pueden abandonar salvo acompañados por un guardia de seguridad, como tampoco pueden comunicarse entre sí.
El precio inicial de la subasta, que se desarrollará en dos fases, es de 3 millones de euros, monto que irá elevándose en tramos de medio millón.
Cuando solo queden dos participantes se pasa a la segunda fase, en la que los candidatos serán invitados a presentar en un sobre cerrado su oferta final sobre la licencia en cuestión. Cerrado ese proceso, se subasta la siguiente licencia y así sucesivamente.
Un efecto secundario de la legalización del sistema audiovisual será sin duda la pérdida de numerosos empleos, si bien por ahora no hay claridad sobre cómo se llevará a cabo el proceso de cierre de las cadenas que no han obtenido licencias ni si participarán en una siguiente licitación, la de las licencias para canales temáticos y de difusión regional.
Dos de los canales que existen en la actualidad, el de más antigüedad, Mega, así como Epsilon, tienen de antemano sus días contados, pues ni siquiera han podido participar en la subasta.
El primero por no cumplir los requisitos económicos necesarios, al atravesar serios problemas financieros que le han llevado a deber desde hace meses las nóminas a sus empleados, y el segundo, por haber quedado excluido a última hora.
Entre los principales requisitos para poder participar en la puja figuraba la obligación de disponer de un capital propio de 8 millones de euros, no tener deudas con Hacienda y la Seguridad Social, disponer de instalaciones adecuadas, asegurar un número mínimo de puestos de trabajo y respetar la legislación laboral.
De las ocho empresas participantes, seis son canales ya existentes y otros dos son propiedad de empresarios que hasta ahora no operaban e el sector de la televisión.
Uno de ellos es Jrístos Kalogritsas, un constructor vinculado al Partido Comunista Griego (KKE), y el otro, el magnate del tabaco ruso-griego Iván Savvidis, propietario del club de fútbol PAOK y amigo del presidente de Rusia, Vladimir Putin.
El "hobby" de adquirir clubes de fútbol parece ser un denominador común de muchos magnates del sector audiovisual, y entre los seis pujantes restantes, se encuentran los presidentes de los dos principales rivales del balompié heleno, el Olympiakós y el Panathinakós.
El presidente del Olympiakós es Vanguelis Marinakis, propietario de la cadena ALTER y uno de los cien principales armadores del mundo.
Al frente del Panathinakós se encuentra Yannis Alafuzos, igualmente miembro de una estirpe de armadores y propietario de la cadena Skai y editor del influyente periódico conservador Kathimerini.
Otro punto en común que tiene la mayoría de los candidatos es haber tenido algún tipo de problema con la Justicia o con las autoridades fiscales de este país.
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