Los mineros de la Hullera encerrados se declaran en huelga de hambre
Los cuatro mineros de la Hullera Vasco-Leonesa (HVL) encerrados en el pozo Aurelio, en San Lucía de Gordón (León), desde[…]
Los cuatro mineros de la Hullera Vasco-Leonesa (HVL) encerrados en el pozo Aurelio, en San Lucía de Gordón (León), desde el 13 de junio para exigir fondos que permitan el cierre ordenado de la explotación han decidido declararse en huelga de hambre.
Así se lo han anunciado los encerrados a los miembros del comité de empresa, cuyo presidente, Julio Gómez, ha declarado a EFE que no comparten la decisión y que han intentado disuadirlos durante una visita esta tarde.
Gómez ha explicado que tras más quince días de encierro a doscientos metros de profundidad se nota en el desgaste físico y psicológico de los cuatro trabajadores y, aunque ha insistido en que el comité no apoya la huelga de hambre, les respaldará en todo momento en las decisiones que adopten.
De momento, los encerrados han pedido a sus compañeros que no les hagan llegar más comida desde el exterior y que incluso se llevasen la que ya tenían con ellos.
Para mañana está convocada una concentración en la plaza de la iglesia de Ciñera como muestra de apoyo a los encerrados.
Elías Ortega, Sócrates Fernández, Álvaro Cuesta y Daniel Garguño iniciaron su encierro para exigir que el Gobierno libere las ayudas al cierre aprobadas por la Comisión Europea al cese de la actividad minera.
El comité de empresa de la emblemática empresa minera leonesa cree que con estas ayudas se podría evitar el expediente de regulación de empleo de extinción previsto en la HVL para finales de julio y que afectará a la totalidad de la plantilla, unos 200 trabajadores.
En caso de aprobarse la liberalización de las ayudas, la plantilla podrá ampliar sus contratos 36 meses, prorrogables a otros dieciocho.
Así, se podría actuar en la explotación de los cielos abiertos de la compañía y aprobar despidos indemnizados, además de realizar un cierre organizado de la explotación, según defienden los sindicatos.
También advierte el Comité de que una explotación como la Hullera no se puede cerrar de cualquier manera porque tiene abundante agua y mucha acumulación de grisú y habría que tomar las medidas necesarias para evitar los daños medioambientales que pueden provocar un cierre precipitado.
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