Las Rutas de la Seda impulsadas por China plantean riesgos, según Fitch

Los proyectos incluidos en la iniciativa de las Nuevas Rutas de la Seda impulsadas por China pueden servir de estímulo[…]

Los proyectos incluidos en la iniciativa de las Nuevas Rutas de la Seda impulsadas por China pueden servir de estímulo económico allá donde se construyan, pero también plantean riesgos, advirtió hoy la agencia de calificación Fitch.

"Existe el riesgo de que los proyectos no se destinen a solucionar las necesidades de infraestructuras más apremiantes y podrían fracasar en ofrecer los retornos esperados", afirmó la calificadora en un comentario.

Algunos de estos proyectos, añadió Fitch, son suficientemente grandes para tener un impacto en las finanzas públicas de los países donde se realizan.

China lanzó en 2013 una estrategia que, inspirándose en la antigua Ruta de la Seda, busca fomentar la construcción de infraestructuras de transportes, energías y telecomunicaciones en Asia, Europa y África, por lo que ha sido comparada por expertos con el Plan Marshall estadounidense de después de la II Guerra Mundial.

La agencia de calificación reconoció que las inversiones chinas pueden poner remedio a algunas de las deficiencias de infraestructuras en esas regiones, particularmente en los países con menor capacidad económica,

"Algunos proyectos son suficientemente grandes como para tener una diferencia significativa en el rendimiento de la economía en que están situados", concedió Fitch, que apuntó también a la posible contribución de la experiencia técnica de las empresas chinas a los países menos desarrollados.

Sin embargo, la agencia consideró que los proyectos de las Nuevas Rutas de la Seda (una iniciativa también conocida con el nombre "Una franja, una ruta") "no han demostrado el mismo nivel de viabilidad comercial que sería necesario para atraer a inversores domésticos o extranjeros".

"Fitch tiene dudas de que los bancos chinos puedan identificar proyectos rentables y gestionar los riesgos mejor que los bancos comerciales internacionales y los prestamistas multilaterales", señaló la calificadora.

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La agencia apuntó que las entidades financieras del gigante asiático no tienen un historial de financiación de proyectos basados en su eficiencia y que, al exportar sus prácticas, las "genuinas necesidades de infraestructuras y la lógica comercial puede ser secundaria frente a las motivaciones políticas" en ciertos casos.

"Una franja, una ruta', además de ser una forma de exportar la capacidad sobrante, es un componente de los esfuerzos de China por expandir su influencia estratégica internacional, y de asegurarse el acceso a materias primas básicas", señaló Fitch.

A la hora de ejecutar los proyectos, avisó la agencia de calificación, las empresas chinas operarán en mercados con los que no están familiarizadas y tendrán que tratar con entornos de negocios exigentes.

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Un estudio elaborado por la consultora Bain & Company, presentado la semana pasada durante el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), pronosticó que las Nuevas Rutas de la Seda podrían elevar el PIB en las zonas por donde pasen entre un 4 % y un 7 %, al mejorar el acceso de pequeñas y medianas empresas a nuevos mercados.

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