La Vera confía en Carlos V para darse a conocer, esta vez desde los fogones

La comarca cacereña de La Vera ha vuelto a confiar en la figura del emperador Carlos V como eficaz instrumento[…]

La comarca cacereña de La Vera ha vuelto a confiar en la figura del emperador Carlos V como eficaz instrumento de promoción turística, esta vez aprovechando la estrecha relación del que fuera dueño del mundo con la cocina y la gastronomía.

Bajo esta premisa, el parador de Jarandilla de la Vera (Cáceres) acoge durante dos jornadas el encuentro "Imperial Kitchen Spain", impulsado por la Red de Cooperación de las Rutas Europeas del Emperador Carlos V y en el que confluyen la innovación con el saber tradicional.

Se trata de un encuentro de profesionales gastronómicos, capitaneado por el extremeño Quique Dacosta -tres estrellas Michelin-, que se han juntado para analizar, reinterpretar y hacer visible la cocina de la época de Carlos V, en la que se usarán productos muy del gusto del emperador, como la perdiz o las ostras.

Durante la primera jornada del congreso se han puesto sobre la mesa, colocada eso sí muy cerca de los fogones, tres visiones distintas: la que ha aportado un reconocido chef, Quique Dacosta; la histórica, protagonizada por la periodista y escritora madrileña Nieves Concostrina; y la cara más institucional, de la mano del jefe del Ejecutivo extremeño, Guillermo Fernández Vara.

Dacosta, natural de Jarandilla de la Vera, ha asegurado que volver a su pueblo a cocinar "es como cerrar el círculo" y ha defendido que la cocina moderna "es la suma de la cocina tradicional. No son complementarias, son una la suma de la otra".

"Yo soy la cara de esta reflexión. Nosotros hacemos de la cocina tradicional un valor activo para inspirarnos y construir el futuro, y teniendo en cuenta el potencial que tiene el territorio se puede construir y se puede llegar a cualquier lugar del mundo con la cabeza bien alta", ha destacado.

A su juicio, la cocina imperial tenía la subsistencia en la base de todo, "aunque en esta ocasión hablamos de una persona que traía productos de otros lugares para disfrutar de la parte hedonista que tiene la gastronomía y esto Carlos V lo tenía muy presente".

"Y como no puede ser de otra manera, seguro que habría mucho producto kilómetro cero, ahora más que nunca en tendencia el concepto", ha subrayado.

Por su parte, Nieves Concostrina ha asegurado que el emperador Carlos V era un "tragaldabas y un verdadero glotón", en el sentido de que comía y no paraba de comer, con la salvedad de que él tenía a su disposición lo que le diera la gana, en el momento que le diera la gana y como le diera la gana.

"El concepto actual de gourmet, relacionado con lo exquisito y delicado y no tanto en cantidad como en exquisitez, no pegaba mucho con el emperador, ya que lo que él quería era cantidad, que estuviera todo bueno, y mucho de todo, y muy salado y muy especiado", ha apuntado.

Concostrina ha señalado que, además, "en la cocina imperial, que era la del dueño del mundo, no faltaba de nada, y siempre tuvo lo que quiso en el fomento que quiso".

"Carlos V fue de todo menos austero y sobrio y pagó la consecuencia de no cortarse de nada, y de no hacer maldito caso a ningún médico".

No obstante, al final, "no le mató la comida, sino un mosquito que probablemente salió de ese estanque tan mono que se hizo en Cuacos de Yuste y que le inoculó la malaria", ha subrayado.

En la parte institucional, el presidente extremeño ha reflexionado sobre el peso de la gastronomía en la sociedad, "que viaja para contar experiencias y sensaciones que, en la mayoría de los casos, están muy vinculadas a la gastronomía".

También ha destacado que el gastronómico es un sector innovador que genera empleo, que es "esencial" y que hay que poner en valor.

Igualmente, ha reconocido la importancia de los productores, "junto con las buenas ideas, para desarrollar una buena cocina".

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