La OPV de Snowflake, otra señal de burbuja tecnológica

El bautizo de la compañía de software, que duplicó su valor el día de su estreno, recuerda a la exuberancia irracional de finales de los 90, cuando se abonó la burbuja puntocom

Snowflake protagonizó este miércoles un exitoso estreno bursátil que enriqueció a los inversores que apostaron por la tecnológica estadounidense.

Sin embargo, su caso recuerda demasiado a los deslumbrantes bautizos bursátiles que se produjeron durante la burbuja puntocom, que tan malas consecuencias tuvieron para muchos minoristas.

En concreto, Snowflake se revalorizó un 111 por ciento el día de su estreno, que le llevó a disparar su capitalización hasta los 70.000 millones de dólares (aunque retrocedió en bolsa los dos días siguientes y, actualmente, capitaliza algo más de 60.000 millones).

De este modo, se ha convertido en la compañía de mayor capitalización que logra duplicar su valor bursátil el día de su estreno, según datos de Dealogic (con una serie histórica que va hasta el año 1995).

“Estamos hablando de la mayor OPV de una compañía de software de todos los tiempos”, dijo Adam Vettese, analista de eToro.

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Y también estaríamos hablando de la compañía más cara del sector tecnológico, si atendemos al ratio de capitalización/ventas de la empresa.

En concreto, Snowflake cotiza a 175 veces capitalización/ventas tras la revalorización vivida el día de su estreno; mientras que Zoom vídeo (la compañía de videoconferencias anteriormente considerada más cara del sector) cotiza a unas 87 veces (casi la mitad).

Es cierto que Snowflake es una compañía de software especializada en el tratamiento y almacenamiento de datos, un área con gran potencial de futuro en un mundo cada vez más digital.

El ejemplo de Terra

Sin embargo, la fuerte revalorización vivida durante la OPV recuerda a los deslumbrantes bautizos bursátiles que se produjeron a finales de los años 90 y que luego resultaron ser un fiasco.

En España, uno de los ejemplos más sonados fue el de Terra (la filial de Internet de Telefónica), que triplicó su valor el día de su estreno, en 1999.

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En pocos meses, su precio pasó desde los 11,81 euros de su bautizo hasta los máximos de febrero de 2000, en los 157,6.

Pero, desde entonces, se desangró hasta los mínimos de 2005, en los 2,75 euros, hasta que tuvo que ser recomprada por Telefónica a un precio de 5,25 euros, con grandes minusvalías para sus accionistas.

Riqueza para Silicon Valley

En todo caso, lo que sí parece es que la OPV de Snowflake ha hecho aún más ricos a algunos magnates de Silicon Valley.

Por lo menos, a los accionistas del multifamily office Iconiq Capital -que cuenta con clientes de la talla de Mark Zuckerberg (de Facebook); Reid Hoffman (de Linkedin) o Jack Dorsey (de Twitter­)-.

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Iconiq participó en algunas de las rondas de financiación de Snowflake, lo que le proporcionó una participación del 12 por ciento en la compañía de software, valorada en 245 millones de dólares.

Pues bien, esa participación ya valía más de 4.000 millones de dólares en el momento del bautizo y, a finales del primer día de cotización, su valor se había elevado hasta los 8.600 millones.

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