La ITB, entre el desafío del turismo sostenible y el temor al "efecto Trump"
La Feria Internacional del Turismo de Berlín (ITB), la más grande del mundo, se presentó hoy con el desafío de[…]
La Feria Internacional del Turismo de Berlín (ITB), la más grande del mundo, se presentó hoy con el desafío de la sostenibilidad como eje de la edición de este año, objetivo eclipsado por el temor a que el proteccionismo de Donald Trump dañe al sector.
El turismo se nutre del optimismo, indicó el secretario general de la Organización Mundial del Turismo (OMT), Taleb Rifai, en la rueda de prensa previa a la inauguración de la feria, centrada en la búsqueda de un turismo sostenible cuando las cifras registran un crecimiento consolidado.
"El turismo creció en 2016 por séptimo año consecutivo y demostró su extraordinaria resistencia frente a muchos factores, incluida la seguridad", prosiguió, para recordar que el último ejercicio negativo fue en 2008-2009, durante la crisis económica global.
Hay razones para el optimismo y es momento de "apostar en serio por la sostenibilidad", porque "no se puede seguir creciendo a costa del medioambiente", dijo para invitar formalmente a la Conferencia de la OMT que tendrá lugar en noviembre, en Jamaica.
El tema de esa asamblea será "Empleo y crecimiento inclusivo: alianzas para un turismo sostenible" y la ITB berlinesa, con 10.000 expositores procedentes de 180 países o regiones, con Botsuana como país estrella, debe ser escaparate de esta agenda.
"Hay que marcar las pautas del turismo responsable", tanto si el destino vacacional está un lugar remoto o un núcleo urbano, ya que la percepción del turista como "molestia" ha empezado a cuajar entre el ciudadano de ciertas capitales como efecto de la masificación.
Junto a esta prioridad en la agenda de la OMT este 2017, otro aspecto con el que no se contaba apareció en la lista de preocupaciones de la organización: las políticas proteccionistas y las restricciones al viajero en Estados Unidos.
"La libertad y los viajes son términos interrelacionados", indicó el presidente de la Federación Alemana del Turismo, Michael Frenzel, antes de la inauguración formal de la ITB, a cargo de la ministra de Economía alemana, Brigitte Zypries.
La línea "aislacionista" de la Casa Blanca y el nuevo decreto de Trump, que prohíbe la entrada de refugiados y suspende la emisión de visados a los ciudadanos de Irán, Somalia, Yemen, Libia, Siria y Sudán, "dañará al sector", apuntó Frenzel.
"Estamos consternados ante los efectos que la política migratoria estadounidense están teniendo ya en el sector", coincidió Rifai.
Solo en tres meses, las reservas de vuelos destinados a Estados Unidos cayeron un 0,4 %, en comparación interanual, y la demanda de viajes turísticos, de Europa a EEUU, descendió un 12 %.
"El aislamiento no aumenta la seguridad, sino que hace que crezcan las tensiones y las amenazas", comentó Rifai, convencido de que al turista "le retrae más sentir que no es bienvenido en un país, inclusive por sus autoridades, que cualquier otro aspecto".
A la hora de decidir un destino vacacional se tienen "muy en cuenta" determinados aspectos, como la sensación de que puede sufrir "algún tipo de discriminación", en el país al que se acude.
A estas cuestiones se une la incertidumbre en torno a les restricciones a los visados también para ciudadanos europeos, apuntó Frenzel, según el cual "muchos temen un retorno al pasado, cuando entrar como turista en EEUU podía convertirse en una pesadilla".
La otra gran fuente de preocupación -y de caída de reservas- es el terrorismo, pero incluso este factor puede "ser superable" para el viajero, si no va acompañado del temor a "ciertas evoluciones políticas" o a "arbitrariedades de las autoridad local".
Turquía sufría ya los efectos de la inestabilidad política y el terrorismo, pero fue tras la intentona golpista del pasado julio cuando sufrió la mayor caída del turismo, hasta cerrar 2016 con 25 millones de visitantes extranjeros, 10 millones menos que en 2015.
Caídas parecidas han sufrido Egipto y Túnez, recordó Rifai, mientras que otros países del área mediterránea donde el turismo había bajado justamente en los años más duros de la crisis económica, como Grecia, se ha observado una fuerte recuperación.
En 2016 Grecia vivió un año récord, con 27,5 millones de turistas, y para este 2017 se prevé otro repunte.
"No se puede hablar de un trasvase del turismo que pierde Túnez, Turquía o Egipto, por la inestabilidad política o el terrorismo, hacia países en ascenso como Grecia, España o Portugal", advirtió Rifai, según el cual las cifras de pérdidas de unos no coinciden con el incremento de otros.
En Grecia o España el turismo registra cifras récord "porque el sector está trabajando bien ahí y apuntando en la dirección correcta del crecimiento", resumió el director de la OMT.