El Gobierno libio interviene en la crisis del campo petrolífero del Sharara
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La crisis del campo de Sharara, explotado, entre otras compañías, por Repsol, y bloqueado por milicias desde hace diez días, ha obligado hoy al primer ministro del gobierno sostenido por la ONU, Fayez al Serraj, a viajar a la zona para tratar de recuperar la producción en el mayor yacimiento del oeste de Libia.
Una fuente próxima al gobierno reveló a Efe que Al Sarraj viajó a la ciudad de Ubari, próxima a la frontera con Argelia, para hablar con los milicianos y ciudadanos que se han encerrado en el campo para exigir mejoras en sus condiciones de vida.
Horas antes, un portavoz de los manifestantes insistió a Efe vía telefónica que mantendrán las medidas de presión mientras no se cumplan sus exigencias.
"Exigimos al gobierno que mantenga el suministro de combustible, garantice la sanidad y el cobro de salarios y mejore las infraestructuras", explicó uno de los líderes de la protesta, que prefirió no ser identificado.
El cierre ha colocado al gobierno sostenido por la ONU ante un grave dilema, decidido por una parte a no claudicar ante lo que considera un chantaje y presionado al mismo tiempo por la comunidad internacional para que solucione un agujero en la producción de crudo libio que afecta al mercado mundial.
El yacimiento de Sharara, uno de los mayores de Libia, produce en torno a 350.000 barriles diarios, más de una tercera parte de la producción total del país.
Situado en la región fronteriza de Ubari, a unos 900 kilómetros al sur de Trípoli, es crucial, asimismo, para el funcionamiento de la planta de refinado de Mellitah, principal productora de combustible en Libia.
Junto a Sharara, las milicias bloquearon el pasado 9 de diciembre el yacimiento de Al Fil, que produce unos 73.000 barriles diarios y surte de energía a diversa plantas de generación de energía en el noroeste del país.
El cierre ha supuesto una pérdida para Libia de cerca de tres millones de barriles de petróleo y obligado a la Compañía Nacional de petróleo a declarar el estado de "fuerza mayor" y suspender los contratos con las multinacionales que lo explotan, como Total o Repsol.
La producción petrolera de Libia antes de que en 2011 cayera Muamar al Gadafi rondaba los 1,6 millones de barriles diarios.