EDF acepta una indemnización estatal para cerrar central nuclear en Francia

La eléctrica estatal EDF aprobó hoy el acuerdo establecido con el Gobierno francés para recibir una indemnización de unos 490[…]

La eléctrica estatal EDF aprobó hoy el acuerdo establecido con el Gobierno francés para recibir una indemnización de unos 490 millones de euros para el cierre de la central nuclear de Fessenheim, la más antigua de las que están en servicio en Francia.

El protocolo adoptado por el consejo de administración prevé el pago del 20 % de esa indemnización en 2019 y el 80 % restante en 2021, indicó en un comunicado EDF, que precisó que los 490 millones son una estimación.

El monto final, equivalente a lo que la compañía dejará de ganar hasta 2041 por esa planta, se determinará en función de los precios de mercado de la electricidad y de la producción del equivalente de 900 megavatios, que es la potencia instalada allí.

Según revelaron fuentes sindicales a la emisora France Info, seis miembros del consejo de administración de EDF se pronunciaron a favor de esa indemnización y otros seis (los representantes de los trabajadores) en contra.

Al final fue el presidente Jean-Bernard Lévy el que rompió el desempate en el consejo, que sobre la base de este dictamen podrá pronunciarse más adelante sobre el cierre efectivo de la central, situada en Alsacia, junto a la frontera alemana del río Rin, con dos reactores.

Esa decisión no se producirá, en todo caso, mientras la empresa no consiga las autorizaciones administrativas necesarias para continuar la construcción de su nueva planta atómica de Flamanville, en la costa de Normandía (noroeste del país), con la tecnología EPR.

EDF recordó que el cierre de Fessenheim necesita un decreto para suprimir la autorización de explotación a petición de la empresa, y eso sucederá cuando entre en servicio el complejo de Flamanville, "previsto a finales de 2018".

Poner fin a la actividad de Fessenheim era, al ser elegido en 2012, una de las promesas electorales del presidente francés, el socialista François Hollande, que finaliza su mandato en mayo.

Hollande y su ministra de Ecología, Ségolène Royal, que en su ley de transición energética han fijado el objetivo de reducir el peso de la energía nuclear en la producción eléctrica del 75 % actual al 50 % en el horizonte de 2025, intentan dar los pasos necesarios para hacer irreversible el cierre de Fessenheim.

El candidato de la derecha a las presidenciales de abril-mayo y favorito en las encuestas, el ex primer ministro François Fillon, ha dicho que, si llega al poder la central alsaciana, seguirá en funcionamiento.

Los trabajadores del complejo (una plantilla de 800 personas) están en contra del cierre y han organizado acciones de protesta en los últimos días.

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