Echegoyen no contempla que se prolongue el plazo de desinversión para Sareb
El presidente de la Sareb, Jaime Echegoyen, ha asegurado hoy que no contempla la posibilidad de prórroga más allá de[…]
El presidente de la Sareb, Jaime Echegoyen, ha asegurado hoy que no contempla la posibilidad de prórroga más allá de 2027 del plazo que tienen para la desinversión de sus activos, así como ha opinado que "no hay impacto negativo de los inversores internacionales" al Gobierno de Pedro Sánchez.
"Cualquier dinamismo que se quiera dar nos va a venir bien", ha indicado Echegoyen respecto a las políticas que pueda impulsar la ministra de Economía, Nadia Calviño, a quien ha dicho que aún no conoce, durante un encuentro con la prensa organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE).
Echegoyen no teme las auditorías a Sareb que puedan ser encargadas tras el cambio de gobierno, porque, asegura, ya han tenido muchos controles.
"No conozco otra compañía del mundo con tanto nivel de seguimiento y auditoría", ha añadido el presidente de la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), "mal llamada banco malo", así como ha agregado que no teme tampoco ser cesado.
Asimismo, ha aseverado que seguirán con su único plan de negocio, que es la desinversión de los 51.000 millones de euros en activos que se les encomendó en 2012, con un plazo de quince años.
En este sentido, ha dicho que no cuentan con ningún plan B y que no trabajan con el escenario de la posibilidad de que se alargue el plazo, como podría ser "la tentación natural", porque, incluso, los nueve años restantes ya se le "hacen largos".
"Es un proyecto a quince años vista, no funciona a dos", ha matizado, así como ha resaltado que no han hecho "barbaridades" con tal de "venderlo todo", porque la desinversión a cualquier precio "no es el mandato".
Según Echegoyen, "el objetivo era salvar a una parte de la economía, para que no influyera en las otras partes", con "el compromiso de devolver el dinero de los bonos garantizados por el Estado sin pedir más dinero".
No espera que la sociedad dé beneficios cuando en 2027 termine el plazo y se "daría con un canto en los dientes" si consiguen devolver todo lo comprometido, aunque ha añadido: "Imposible, nunca se sabe".
Acerca de los proveedores externos ("servicers") de la Sareb, como Altamira, Haya, Servihabitat y Solvia, entre otros, Echegoyen ha indicado que están "analizando" las relaciones "desde hace un tiempo".
Así, ha explicado que en la Sareb deciden, según los casos, si les compensa realizar las promociones o si venden directamente el suelo, y que cuentan "siempre" con el 'outsourcing' (subcontratación).
"A lo que más tiempo dedicamos es a ver quién puede ser el socio ideal para la Sareb", ha dicho Echegoyen, antes de subrayar que "el cambio de cromos tiene que ser lo más equitativo posible".
Ha afirmado que seguirán con una desinversión escalonada, "a determinada velocidad", pues, ha añadido: "Tenemos un tiempo limitado y no podemos esperar a grandes soluciones desde el cielo".
Echegoyen también ha recordado que ofrecieron 4.000 viviendas en alquiler social a las comunidades autónomas y los ayuntamientos, de las que algo más de 1.000 están aún sin entregar y "a disposición" para "echar una mano desde el punto de vista social".
En cuanto a la evolución de precios, ha hecho hincapié en que se han recuperado solo en algunas zonas geográficas concretas: "La inmensa mayoría de lo que tenemos no ha recuperado el precio al que fue comprado; no se ha recuperado todo a la misma velocidad". EFECOMCOM
.
.