COAG alerta del aumento de la incidencia de la yesca en la vid

La Coordinadora Agraria de Extremadura (COAG) ha alertado del incremento de la incidencia de la enfermedad de la yesca en[…]

La Coordinadora Agraria de Extremadura (COAG) ha alertado del incremento de la incidencia de la enfermedad de la yesca en las vides extremeñas en los últimos años, ante lo que existe mucha "preocupación".

El campo extremeño pide una solución para esta enfermedad de la madera de la vid, que produce un decaimiento de la planta y pérdida de la producción y calidad del fruto, ha comentado a Efe el portavoz de COAG, Juan Moreno.

Desde que hace más de 10 años se prohibiera el uso del arsenito sódico para su tratamiento, la incidencia de la yesca va in crescendo, pues no hay ninguna alternativa que sirva para frenar a esta enfermedad parasitaria producida por hongos.

Juan Moreno ha lamentado que en todo este tiempo la Unión Europea (UE) no haya tenido en cuenta que tras el final del arsenito sódico era necesaria alguna medida alternativa para que la enfermedad no se propague.

Ha recordado que el viticultor realiza una importante inversión en plantación "para que después en 10 o 12 años empiece a tener una merma importante de cepas atacadas por la yesca, y en poco tiempo más hasta un 30 por ciento de pérdidas".

El portavoz de COAG ha pedido a la administración comunitaria, pero también a la estatal, que investigue en un producto sustitutivo que luche contra esta enfermedad.

Moreno ha indicado que desorienta aún más el hecho de que un año el agricultor no se encuentre con cepas afectadas y al siguiente, con una importante incidencia de la yesca.

Aunque la situación parece que no se resolverá de cara al inicio de la campaña en mayo, Moreno espera que para esa fecha se hayan dado pasos en este ámbito.

Durante la pasada campaña, algunas parcelas de variedades como tempranillo llegaron a tener entre un 15 y un 30% de viñas afectadas.

Otro de los problemas a los que se enfrenta el viñedo en la actualidad son los continuos cambios de temperatura de las últimas semanas, y en este sentido el frío durante primavera "no beneficia" a ningún cultivo.

A este respecto, el frío puede afectar a las producciones que están en floración, como el viñedo, pero también frutales, almendros, olivar o cerezos, sobre todo si se tiene en cuenta que estas floraciones se han iniciado en algunos casos antes como consecuencia de los días primaverales de marzo.

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