AVOR ve "interés inmobiliario" en el rechazo al ocio en Vegueta
Los empresarios agrupados en la Asociación Vegueta de Ocio y Restauración (AVOR) creen que tras el rechazo que genera la[…]
Los empresarios agrupados en la Asociación Vegueta de Ocio y Restauración (AVOR) creen que tras el rechazo que genera la actividad de este sector entre una "minoría" de vecinos de la zona se esconde un interés en el negocio inmobiliario.
El colectivo manifiesta en un comunicado que el ocio de medio millón de vecinos "no puede determinarse por la imposición de una minoría", que se ha instalado en el casco histórico cuando ya estaban en marcha proyectos como la ruta de los pinchos, el carnaval de día, las campanadas de agosto o la fiesta de la cerveza.
Según AVOR, esos nuevos vecinos "no solo han usurpado la representatividad legítima de asociaciones vecinales y la representación de todo el vecindario, sino que quieren ser ellos quienes decidan qué se puede hacer, cuándo, cómo y quién puede hacerlo, sometiendo a las personas que legítimamente usan Vegueta, ya sea clientela o empresariado, a una persecución inadmisible, y presionando a técnicos y políticos municipales para que sean sus intereses los que se defiendan por encima de los de la ciudadanía".
El colectivo empresarial teme que el casco histórico de Las Palmas de Gran Canaria terminará siendo un conjunto de fachadas abandonadas y un negocio inmobiliario si se confirma el cese de sus actividades, "que es lo que se pretende y que cada vez encuentra más eco dentro de las dependencias consistoriales".
La desaparición del ocio y la restauración en Vegueta supondrá, según AVOR, la pérdida de más de 600 puestos de trabajo directos e indirectos, y de gran parte del patrimonio arquitectónico, como se ha comprobado en aquellos edificios que no tienen un negocio que permita mantenerlos en condiciones, como ocurre con algunos de las calles La Pelota o Mendizábal.
AVOR asegura que en Las Palmas de Gran Canaria hoy resultaría imposible hacer lo que se hace en todas las grande ciudades y en casi todos los pueblos de España: tener una fiesta participativa en la calle, y no solo conciertos, de ahí que no considere extraño que "haya quien sostenga que sea más divertido un entierro en Santa Cruz de Tenerife que una celebración en Las Palmas de Gran Canaria".
"Esto es responsabilidad de alguien, aunque mire para otro lado y no salga en la foto", agrega el escrito de los empresarios de Vegueta.
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