Productores de aceituna manzanilla cacereña apuesta por la investigación

El sector productor y transformador de la aceituna manzanilla cacereña y los grupos de acción local (GAL) de las zonas donde esta variedad es significativa han acordado aunar esfuerzos para visualizar la singularidad de este producto y poder defender su calidad en los mercados internacionales.

Bajo la coordinación técnica del Centro Tecnológico Agroalimentario Extremadura (CTAEX), los productores y los responsables de los grupos de desarrollo Cáparra, Aprodervi, Adisgata, Adic-Hurdes y Soprodoevaje han celebrado una reunión de trabajo en el poblado de Gabriel y Galán (Guijo de Granadilla).

En él se ha aprobado la creación de un "grupo operativo", figura con la que la Junta de Extremadura pone a disposición financiación para que los agentes de un sector agrario cooperen para aumentar su competitividad mediante la transferencia tecnológica, según ha informado hoy CTAEX en una nota.

La variedad manzanilla cacereña es una de las variedades más emblemáticas de Extremadura.

Se trata de una variedad principal, cultivada principalmente en Cáceres y que ocupa más de 48.000 hectáreas.

Las comarcas de Gata-Hurdes son, con mucho, las que mayor cantidad de olivos de manzanilla cacereña posee (23.418 ha); le sigue Tierras de Cáceres con 6.470 hectáreas.

En las Villuercas y La Siberia también es una variedad predominante, aunque su cultivo se extiende al sur de Salamanca, Ávila y Madrid, con lo que suman 16.000 hectáreas a las existentes en Cáceres.

Sus aceitunas poseen una doble aptitud, pues sirven para elaborar aceitunas de mesa en muy diferentes presentaciones (negra oxidada, estilo "Campo Real", negras naturales, etc.) así como para elaborar premiados y afamados aceites de oliva vírgenes extra.

Su destino comercial principal es para aceituna de mesa "negra oxidada", las cuales son exportadas casi en su totalidad hacia mercados.

Es muy importante la venta en rodajas como ingrediente para pizzas.

Aunque en menor volumen, su transformación para obtener aceite es muy importante, siendo numerosos los reconocimientos obtenidos en concursos internacionales gracias a sus intensos frutados verdes que evocan a frutas (plátano, manzana) y a su sabor "redondo" donde se aprecian el sabor dulce con el amargo y picante de los frutos tempranos.

Los olivos de manzanilla cacereña se cultivan en suelos de pendiente, pobres y ácidos, lo que les provoca poseer un bajo vigor y una producción media de 15 kg/olivo.

La maduración de sus frutos es temprana, por lo que inician su verdeo a finales de septiembre y continúan con la aceituna de molino.

La baja producción junto con su bajo rendimiento en aceite hace necesario defender la calidad y singularidad para hacer rentable el cultivo de esta variedad.

"El sector productor de manzanilla cacereña, así como las industrias (cooperativas y privadas) que comercializan con un valor añadido esta variedad, han decidido apostar por su variedad autóctona, por su cultivo y su entorno", ha destacado CTAEX.

Para ello establecerán una estrategia con actividades técnicas y demostrativas que consiga dar mayor valor al olivar principal de Cáceres.

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