París exige a Bruselas medidas para la crisis agrícola el 15 de marzo

El primer ministro francés, Manuel Valls, exigió hoy que la Comisión Europea habilite medidas de cara al consejo de ministros de Agricultura el próximo 15 de marzo para hacer frente a difícil situación que atraviesan en particular el sector lácteo y el porcino.

Valls, en una comparecencia en París ante los medios junto a su ministro de Agricultura, Stéphane Le Foll al término de un encuentro con el comisario europeo de Agricultura, Phil Hogan, amenazó con desencadenar una crisis con Bruselas si no actúa "a la altura de la amplitud" del desafío.

"El vínculo de confianza entre Francia y la Unión Europea corre el riesgo de fisurarse", avisó antes de señalar que en el contexto actual en que Europa está en dificultades entre otras cosas por el problema de los refugiados, "no debería añadirse una crisis agrícola".

El primer ministro socialista insistió en "la gravedad de la situación", sobre todo porque "el sector de la leche y del cerdo sufren un exceso de oferta", y se quejó de que "la crisis se subestimó en Bruselas", aunque a continuación admitió que en el Consejo de Ministros del pasado día 15 hubo "una toma de conciencia".

"Frente a una crisis que compromete a muchas explotaciones y sectores (...) la Comisión debe asumir todas sus responsabilidades (...) y tomar decisiones fuertes" y lo debe hacer en la próxima reunión de titulares de Agricultura el 15 de marzo.

"Es el momento -subrayó- de probar que los dispositivos existentes funcionan".

Explicó que su Gobierno ha presentado a Hogan, un paquete de propuestas para limitar el exceso de oferta y buscar nuevas salidas a los productos europeos.

A ese respecto, reiteró su voluntad de buscar un levantamiento del embargo ruso a las exportaciones europeas, en particular las de cerdo, y afirmó que el presidente de la Comisión Europea tendrá "todos los apoyos" de Francia para conseguirlo en un próximo desplazamiento a Moscú.

Valls también recordó la voluntad de Francia de imponer el etiquetado obligatorio de la procedencia de los ingredientes de los platos preparados.

Se trata de una demanda de los ganaderos franceses, que quieren que los industriales precisen si sus productos están elaborados con carne francesa o importada, en un contexto en que acusan las importaciones de cerdo, sobre todo de origen alemán y español, de haber hundido los precios.

"Francia está junto a sus agricultores (...) y no los abandonará nunca", aseguró el primer ministro, cuyo Ejecutivo se enfrenta desde hace meses a un descontento muy pronunciado, sobre todo de los ganaderos del sector lácteo y porcino.

Un problema de alta sensibilidad política en vísperas del Salón de la Agricultura de París que debe inaugurar el próximo sábado por la mañana el presidente francés, François Hollande.

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