Los viajeros llegan con horas de antelación y respiran ante la falta de colas

Los viajeros que deben coger un vuelo hoy en el aeropuerto de El Prat llegan con horas de antelación por temor a las colas, pero se encuentran con esperas mínimas, por lo que respiran aliviados, mientras se muestran comprensivos con las protestas de los trabajadores de Eulen.

Es el caso de Cristina, que se disponía a pasar los controles de seguridad en la Terminal 1 hacia el mediodía, seis horas antes de la salida de su vuelo, previsto para las 18.20 horas, alertada por las noticias sobre largas colas y ante el miedo a perder su avión.

"Llego con mucha antelación, ya lo sé. Pero prefiero esperar dentro (una vez pasados los controles). Ya comeré allí", ha explicado a Efe con un talante práctico, muy extendido entre los usuarios del aeropuerto de El Prat estos días de paros parciales de los trabajadores de Eulen, encargados de los controles de seguridad.

Cristina cree que los empleados de esta empresa, en huelga indefinida desde hoy, tiene razón al protestar "si ganan tan poco".

"Es verdad que pagamos el pato los pasajeros, pero su reivindicación es lógica", asegura Solange, que ha acompañado hasta el aeropuerto a un familiar que ha llegado también con seis horas de antelación para no perder su vuelo.

Tras informarse por los medios de comunicación de las reivindicaciones de los trabajadores de Eulen, asegura que "en España, y menos en Barcelona, no se puede vivir con 900 euros brutos. ¿Cómo van a pagar el alquiler de pisos de más de 600 euros?".

Una turista holandesa, que vuelve a Amsterdam después de pasar sus vacaciones en Barcelona, ha optado también por llegar tres horas antes de la salida de su vuelo siguiendo la recomendación de la línea aérea con la que viaja (KLM) y está encantada con las escasas colas, las normales para un día de agosto.

Preguntada por la protesta de los trabajadores, reconoce que no tienen conocimiento del conflicto pero asegura que "los pasajeros no tienen por qué sufrir" el conflicto entre los empleados y la dirección de una empresa, por lo que pide que hablen unos con otros.

De vuelta ya para Bélgica, un padre y su hijo adolescente también llegan a mediodía al aeropuerto, cuando su vuelo sale a las 18.00 horas, y respiran aliviados ante las pocas colas.

"En el hotel nos dijeron que llegáramos pronto por la huelga", asegura el padre, que cree que la protesta de los trabajadores está justificada "porque su sueldo es muy bajo", aunque considera "una lástima que tengamos que ser las víctimas".

Las colas en los controles de seguridad se han reducido hoy a las de un día normal en agosto, pese a la huelga indefinida, ante el refuerzo de la Guardia Civil, que participa de forma activa en tareas como la revisión de equipajes y control del arco de metales.

Una vez superados los controles de seguridad, a todos estos viajeros ya solo les queda pensar en la manera en que invertirán las horas que les quedan por delante antes de la salida de sus vuelos.

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