Lo que hay detrás de Sacyr-Repsol

Como periodista, me parece un gran privilegio estar asistiendo a una crisis económica y financiera de tal dimensión que cada día nos sorprende con acontecimientos y decisiones que hace sólo unos meses, apenas un año, habríamos considerado imposibles. Pero me sorprende todavía más la ligereza con la que algunos políticos y bastantes compañeros de tertulia resuelven los imprevistos conflictos a los que nos está llevando esta crisis. Nunca más que ahora es exigible no sólo la responsabilidad, sino el análisis profundo para tratar de hacer comprender a quienes nos leen o escuchan de lo que hay detrás de cada noticia.

Y lo que hay detrás de la toma de participación de un 20 o 30% de Repsol por parte de Lukoil no es resolver el problema de un señor que se llama Luis del Rivero, ni siquiera de la empresa que preside Sacyr, por mucho que ambos saquen pecho y traten de aparentar que están a punto de cerrar el negocio de su vida como forma de ocultar su lamentable gestión. Lo que está en juego no es Sacyr, sino todo el sector inmobiliario y especialmente el futuro de las cuatro grandes compañías del sector (Metrovacesa, Colonial, Reyal Urbis y la propia Sacyr).

De la capacidad de Sacyr para hacer frente a sus pagos -y ello tiene que pasar porque encuentre un comprador para su 20% de Repsol- va a depender lo que pase con esas grandes compañías. Y todavía más: de lo que pase de las grandes compañías inmobiliarias va a depender lo que pase con el sector financiero español. Para que nos enteremos: los bancos y cajas españolas, atrapados en los créditos de las grandes inmobiliarias, no están en condiciones de ejecutar sus créditos, con garantías que ya no son tales. Si así lo hicieran se verían obligados a llevar a provisiones una cifra cercana a los 40.000 millones de euros, lo que supondría colocar a gran parte de las entidades financieras en pérdidas y ello hundiría al sector financiero español con el consiguiente colapso de la economía.

Así son las cosas y ello explica que para salir de la situación se esté dispuesto a asociarse con el diablo... o con los rusos... o con los chinos, que es la alternativa que está manejando en estos momentos. No se trata de buscar un socio para desarrollar una compañía, sino para sobrevivir. Para sobrevivir... el sector inmobiliario... el sector financiero.

El asunto no es tan fácil como llevar al paredón a Del Rivero, ni tampoco rechazar cualquier oferta para esperar otra nueva que tenga el suficiente pedigrí de solvencia y seguridad. Y, como en casi todos los aspectos de la vida, el tiempo no resuelve nada por sí sólo. Hay que tomar una decisión cuanto antes.

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