La banca ingresa un 3% menos en comisiones a costa de su rentabilidad

Las entidades hacen caso omiso a la advertencia de la AEB sobre los servicios por los que cobran al intentar reforzar en sus programas de vinculación

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Los bancos españoles continúan sin activar de forma contundente una de las pocas palancas con las que cuenta para mejorar sus ingresos... pero, a la vez, con la que más puede atemorizar a sus clientes: las comisiones. Los recursos netos que las entidades han obtenido por las tarifas que cobran -desde el mantenimiento de cuentas a los seguros, pasando por los fondos de inversión que comercializan y así hasta completar una larga lista de 'conceptos' gravables- se ha reducido hasta los 2.221 millones de euros en el primer trimestre del año. Supone un descenso del 2,9% con respecto al mismo periodo de 2015 si se agrupan los ingresos por comisiones de los 11 grandes grupos que han presentado resultados hasta marzo.

Pero ni cada banco aplica la misma política de costes -en seis firmas el flujo de dinero por esta vía ha aumentado, al contrario que en las otras cinco- ni existe uniformidad sobre los servicios que se consideran más o menos costosos. Algunas entidades mantienen planes de comisiones cero; en otras, cuentas atractivas para retener a sus usuarios; e incluso con productos específicos para algunos segmentos de población de forma gratuita... Algunas de estas estrategias comerciales pueden chocar con la advertencia que lanzó hace un mes el presidente de la Asociación Española de Banca, José María Roldán: «El cliente deberá acostumbrarse a pagar comisiones» y la transición hacia ese modelo «no será fácil ni pacífica».

La radiografía de las tarifas de cada banco refleja un abanico de tantas opciones como entidades. En Bankia, el grupo que más dinero ha dejado de percibir hasta marzo, a cambio de fortalecer sus promociones (un 13,2% con respecto al primer trimestre de 2015), recuerdan que los recursos obtenidos por la venta de fondos han mejorado un 3%, y por la de seguros y planes de pensiones, más de un 10%. En Santander, las cuantías que se pagan en productos asegurados han aportado un 12,4% más. Lo mismo ocurre en Bankinter, donde las comisiones por gestión de activos le han reportado un 11% más. En otros grupos, como CaixaBank, el peso de las que se consideran comisiones estrictamente bancarias se encuentra en el 62% del total, frente al 68% del año pasado. La dinámica se repite en Popular, Ibercaja o Liberbank. «Están desarrollando políticas de cobro a medida de cada cliente, porque no hay un camino único», indican fuentes ligadas al sector financiero.

Los pagos por los servicios bancarios más básicos -la transferencia, la tarjeta o el cheque- sí están quedando relegados a los usuarios más esporádicos. «Es lógico pensar que este tipo de clientes deban pagar algo por esos servicios que recibe», explica Jordi Fabregat, profesor de ESADE. Sostiene que «al ciudadano que lo tiene todo en una entidad, desde la nómina hasta la hipoteca, no se le cobra tanto porque el propio banco ya gana, en mayor o menor medida, con los saldos de sus cuentas o el uso de tarjetas».

Esta especie de discriminación positiva que cada entidad financiera aplica con cada uno de sus usuarios permite habilitar una realidad: que ningún cliente sepa cuánto paga otro en su misma situación por un servicio determinado. «A quienes conocen mejor no se les cobra tanto, en función de la relación», indican fuentes del sector.

El último informe trimestral que las entidades han remitido al Banco de España con las comisiones que oficialmente aplican refleja que tasas como la de la emisión de una tarjeta de débito está quedando relegada a pocas firmas -posiblemente porque aplican promociones más atractivas para sus clientes vinculados-; distinto es el caso de las transferencias, cuyas comisiones aumentan o se mantienen entre los grupos analizados con respecto a las de los registros de 2015.

A pesar de esta 'guerra' para atraer o mantener clientes por la vía de las atractivas comisiones, los expertos insisten en que, en mayor o menor medida, el futuro de la banca está abocado a incrementarlas, aunque no sea de forma genérica. «No veo otra vía de ingresos que no sea ésta», indica Jorge Soley, profesor de IESE. «La rentabilidad es un grave problema para la banca porque cada vez es más baja, sobre todo en este entorno de tipos de interés», asegura. Algunos expertos sostienen que las grandes firmas pueden «aguantar mejor» con estas tarifas «porque cuentan con mucho más volumen de negocio». Pero insisten, como Jordi Fabregat, en que «además de recortar gastos, para incrementar recursos en el plano de las comisiones hay un camino que recorrer» que la banca tendrá que explorar.

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