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Bankia: ¿Pende de un hilo la cabeza de Goirigolzarri con Iglesias en el Gobierno?

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El anuncio del preacuerdo de Gobierno entre el PSOE y Unidas Podemos ha provocado una reacción bajista en la bolsa española. Aunque aún falta sumar más partidos, el mercado anticipa los posibles efectos sobre las compañías del Ibex 35 que podría tener un ejecutivo dirigido por el tándem Sánchez-Iglesias, y la más tocada de todas es Bankia, que se hunde casi el 4,5%. 

El problema es que el cambio de rumbo que ha dado la entidad bajo la dirección de José Ignacio Goirigolzarri podría tener las horas contadas, ya que entre las medidas recogidas en el programa electoral de Unidas Podemos hay un punto específico dedicado a Bankia que especifica la salida del banquero vasco de la dirección de la entidad
"Con carácter inmediato, se elegirá por tres quintos del Congreso una nueva presidencia de Bankia que sí sea capaz de entender el rol que debe desempeñar la banca pública en la mejora del país", dice el programa de la formación morada. 

En repetidas ocasiones ha manifestado Pablo Iglesias su rechazo a la privatización de Bankia, de la que el Estado tiene un 60%, pero justamente por ahí es por donde pasa la hoja de ruta diseñada para la entidad. En la última Junta de Accionistas celebrada a finales de marzo, el propio Goirigolzarri defendió la privatización de la entidad financiera para que el proyecto no acabe en "la mediocridad y el rescate" y para que no sea utilizada como "instrumento de política económica".

Sin embargo, los planes de Unidas Podemos pasan por frenar la privatización y hacer Bankia un verdadero banco nacionalizado. "Llos ciudadanos y ciudadanas adquirimos Bankia. Al menos, debemos aprovechar ahora este recurso para introducir competencia en el sector, asegurar que tengan acceso al crédito los elementos más productivos y dinámicos de nuestro sistema, como son las autónomas y los autónomos, las pymes y las empresas de la economía social", dice el programa, además de "introducir parámetros de justicia en el mercado de las hipotecas y atender las funciones sociales de la banca que otras entidades descuidan, como cajeros en la España vaciada o inversiones en vivienda social". 

No obstante, estos planes no son compatibles con la presidencia de Goirigolzarri, cuya idea de gestión bancaria está en las antípodas. "No conozco ninguna experiencia sostenible" de banca pública, dijo en la Junta de Accionistas tras recordar que utilizar la banca como instrumento político para dar crédito no conduce a nada bueno. 

En todo caso, la reacción del mercado refleja la incertidumbre de los inversores ante el un nuevo Ejecutivo que aún está dando sus primeros fases. Está por ver cómo se forma y el equilibrio de poderes final entre perfiles más moderados, como la ministra de Economía en funciones Nadia Calviño, quien puede suponer un buen apoyo para Goirigolzarri.

Además, la decisión final va a tener que pasar por los despachos del Banco Central Europeo, que es quien supervisa a las entidades financieras en última instancia. Y sustituir al presidente de un banco es un proceso largo que no resultaría tan fácil como en principio podría parecer.  

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