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Telefónica. ¿Es el recorte del dividendo la solución a las caídas en bolsa?

Telefónica sigue sin levantar cabeza y el mercado empieza a preguntarse si la solución para impulsar al valor pasa por una decisión drástica, recortar el dividendo

El presidente de Telefónica, José María Álvarez Pallete

La cotización de Telefónica sigue en cuidados intensivos. Acaba de cerrar septiembre con una caida del 11% y una alarmante falta de dinero comprador, sin dar señales apenas para la esperanza.

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La operadora trata de recuperar por todos los medios los 3 euros, un nivel psicológico crítico. Pero la tendencia bajista es brutal. Y el problema es que el mercado empieza a temer que no haya más remedio que recortar el dividendo.

El dividendo en Telefónica es una cuestión de estado, una remuneración por la que históricamente se ha distinguido la operadora española.

El dividendo es una patata caliente

Cuando la acción estaba a 7 euros, como en octubre del año pasado, no había problema en pagarlo, pero a menos de 3 euros por título, las cosas son bien distintas. Es como una especie de patata caliente que cada vez quema más.

En los últimos años, el dividendo de 0,4 euros por título pagado por la multinacional supuso una salida de caja en torno a los 2.000 millones de euros.

En 2019, el grupo decidió recuperar el ‘script dividend’ o remuneración en títulos para los accionistas que así lo deseen. El 63% de los accionistas eligió en junio recibir los valores, lo que obligó a Telefónica a emitir nuevos títulos por el 2,63% del capital.

El problema es destruir valor

La cuestión es que si el precio de la acción se mantiene en los niveles actuales, más bajo que en junio, la emisión de acciones será mayor. Y “emitir acciones a estos precios, por debajo de su valor intrínseco, destruye valor, dice Iván San Félix, analista de Renta 4 Banco.

La jugada permite a la operadora llegar a una rentabilidad por dividendo del 13%, un caramelo muy goloso para sus minoristas.

Otra cosa son los grandes accionistas, como el BBVA (5,1%), Blackrock (5%) o Caixabank (4,8%), a quienes no les debe hacer mucha gracia ver al precio en mínimos históricos y sin atisbo de suelo a la vista.

“Hay ciertos accionistas, los grandes, que deben estar preocupados por la evolución bursátil de la empresa, no de si reciben más o menos dividendo”, apunta Juan Peña, analista de GVC Gaesco Valores.  

La hora de los recortes ha llegado

Muchas empresas del IBEX 35 están recortando o cancelando dividendos por precaución, pero no es el caso de Telefónica. Con el título en caída libre, es una estrategia cuando menos dudosa.

“Si al final tienes que hacer una ampliación de capital para poder pagar el dividendo, es como si te estuvieras robando a ti mismo”, dicen en un bróker madrileño. Es la pescadilla que se muerde la cola.

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Así las cosas, San Félix considera que las acciones responderían mejor en bolsa a las decisiones que pasen por rebajar la deuda, que considera “elevada”. Esta magnitud la cifra en una ratio de 3 veces deuda neta/ebitda.  

Contener las salidas de caja

Por eso mismo, recalca el experto de Renta 4 Banco, “creemos que la actual política de remuneración al accionista no es la más adecuada”. En su lugar, opina que es más sostenible un recorte del dividendo a la mitad, hasta los 0,2 euros por acción.

En este caso, el grupo podría contener salida de caja y evitar nuevas diluciones. Además, la rentabilidad por dividendo sería del 6,8%, aún muy elevada.

Y la misma opinión tiene Juan Peña cuando apunta que “el dividendo por lo menos habría que recortarlo, por mucho que Pallete lo haya mantenido como una bandera personal”.

El sector está muy dañado

Con todo, tampoco hay que olvidar que la situación de Telefónica no es exclusiva y que el sector europeo sigue muy dañado. Orange pierde en el año un 33% y Vodafone se deja el 31%, con lo que están algo mejor que la operadora española pero distan mucho de estar bien.

El sectorial sufre por la ausencia de operaciones de consolidación, además de que la previsión de futuro implica muchas inversiones para el 5G de las que no se saben bien si traerán buenos resultados.

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Y también está la fiebre de irse a la bolsa americana a buscar empresas tecnológicas. “Está haciendo mucho daño al sector, porque los inversores están descontando que el valor se lo van a llevar estas empresas y no las telecos”, recuerda Peña.

Castigo excesivo

Aún cuando todo estos factores han desatado la tormenta perfecta, no es menos verdad que el castigo sobre Telefónica ya parece muy excesivo.

El consenso de analistas de Bloomberg calcula un precio objetivo a doce meses de 5,17 euros por acción, lo que arroja un potencial alcista sobre los precios actuales del 79%.

Al fin y al cabo, Telefónica tiene  dos filiales cotizadas, en Alemania y Brasil, y solo eso ya supone más de la mitad del valor en bolsa del grupo. O dicho de otra forma, hay ciertas partes de la compañía que se están valorando casi a cero y no tiene mucho sentido.

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