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Wirecard y su nuevo CEO tienen poco margen para calmar al mercado

Wirecard y su nuevo CEO deben convencer al mercado sobre la claridad de sus cuentas tras la desaparición de 1.900 millones de euros

La compañía de pagos alemana Wirecard está sumida en un escándalo financiero.

Wirecard y su nuevo CEO, James Freis, tienen poco margen para calmar al mercado. Concretamente, tienen esta semana para convencer a los inversores sobre la viabilidad de la empresa tras rozar un 100% de caída en dos sesiones.

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La desaparición de 1.900 millones de euros, dos tercios de los ingresos de la compañía de pagos, sigue sin esclarecerse. La renuncia del predecesor de Freis, Markus Braun, y la negación de tenencia del importe de dos bancos asiáticos, que declararon no tener relación con la compañía, hacen que el caos cunda sobre la cotizada alemana.

Tras la espantada del CEO y de la postura férrea de la banca asiática, a la empresa de pagos online no le quedó más remedio que reconocer que esos 1.900 millones pueden que estén perdidos y suspendió la presentación de resultados anuales de 2019 y los correspondientes al primer trimestre de 2020.

Ahora, la reestructuración es el único camino viable, mientras la acción se desangra por completo y los bonos carecen de valor por el temor a impagos. El tiempo se agota y los títulos pierden más de un 40% de su valor este lunes

En negociaciones con la banca

Mientras su capitalización se hunde desde los 14.000 millones de euros a los 3.000, Freis busca renegociar la deuda con los bancos acreedores, pero sus prestamistas están exigiendo una claridad extrema de las cuentas antes de extender a la compañía una financiación de más de 2.000 millones de euros.

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Y es que la banca no se fía después de incumplir los últimos préstamos concedidos. Es tarea primordial del nuevo CEO,quien no se esperaba ni ostentar el cargo ni verse en esta situación, el que cerca de 15 prestamistas, entre los que se incluyen Commerzbank o ABN Amro, no abandonen las conversaciones ante la falta de claridad sobre los acontecimientos sucedidos la semana pasada.

“La desaparición de los dos tercios de los ingresos permite a los acreedores retirar sus líneas de crédito por el temor al incumplimiento de los pagos”, señala Justin Tang, de United First Partners.

Mientras se negociaba con los acreedores, Freis movió ficha y contrató al banco de inversión Houlihan Lokey para que diseñe la estrategia de financiamientos.

Pero, según los analistas de Bloomberg, una extensión prolongada de las obligaciones de pago podría verse como una demora de la insolvencia, que sería ilegal según la legislación alemana

Nuevos problemas

El goteo de problemas tras conocerse el agujero en las cuentas es incesante y eel administrador de activos de Deutsche Bank, DWS, dijo que presentará una demanda contra Wirecard y Braun.

Por otro lado, el precio de los ‘swaps’ de crédito en Wirecard indican un 82% de probabilidades de incumplimiento en Navidad y un 96% de probabilidad en cinco años, según ICE Data Services.

Además, Moody's redujo las calificaciones crediticias en sesis niveles en un solo día, hasta un escalón inferior al bono basura.

Wirecard también enfrenta múltiples investigaciones por parte de la Fiscalía germana y el regulador del país.

Una de las tareas de Freis será aclarar con los reguladores qué sucedió con el efectivo faltante y cuáles serán las implicaciones para el balance de Wirecard.

¿A las puertas de la quiebra?

La consultora que audita las cuentas de Wirecard, EY, es clara: “"Hay señales de que se ha proporcionado información falsa al auditor por parte del fiduciario sobre sus cuentas bancarias con el objetivo de engañar y crear la percepción errónea de la existencia de dicho saldo de efectivo o la propiedad de las cuentas en beneficio de las empresas del grupo Wirecard".

Ya en octubre, Financial Times publicó que la compañía había inflado las cuentas en las filiales de Dubai y Dublín.

Con estas informaciones los bancos podrían retirar su apoyo y, por tanto, la compañía se vería abocada a la quiebra al no encontrar financiación en el mercado.

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