Empresas del continuo

Los Amodio, escasas vitaminas para OHL

Los hermanos mexicanos Amodio negocian su desembarco en OHL pero los expertos creen que la constructora sigue atrapada en una profunda crisis de confianza

Juan Miguel Villar Mir durante una junta de accionista de OHL.


En el desierto bursátil por el que transita la cotización de OHL ha aparecido un oasis al que podrían agarrarse los inversores, al menos para seguir manteniendo la fe en la resurrección del valor. Sobre la mesa están los planes de fusión con la constructora mexicana Caabsa, propiedad de los hermanos Amodio, que sigue interesada en la operación tras analizar sus cuentas.

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Eso sí, aunque se haría con un porcentaje de entre el 31% y el 35%, los mexicanos han buscado los recovecos de la ley de opas para que solo salga adelante en caso de que la CNMV les exima de lanzar una oferta por toda la compañía. Primer palo para los minoristas.

Así que a los inversores solo les queda confiar en que el paso atrás de Villar Mir y la llegada de los nuevos gestores imprima un nuevo rumbo a la compañía. Pero los expertos consultados sugieren ir con mucha cautela y no esperar milagros a corto plazo. El descrédito en el que ha caído OHL es de tal calibre que costará mucho recuperar la confianza. 

De entrada, la operación es distinta de lo que inicialmente se comunicó en octubre de 2019, cuando se informó de una ampliación de capital del 20 por ciento suscrita íntegramente por la familia Amodio, con una venta posterior del 10 por ciento por parte de Villar Mir. Ahora, lo que está sobre la mesa es una fusión, y por lo tanto, hace falta una ecuación de canje.

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Pero Caabsa no es un grupo cotizado y no hay información sobre su situación financiera. Por eso, la mayoría de las valoraciones que están haciendo los expertos son cualitativas. 

En este sentido, si Caabsa resulta ser una compañía saneada, «la operación debería tener el visto bueno de la banca, lo que ayudaría a que OHL consiguiera una ampliación de las líneas de avales», algo fundamental para licitar nuevos contratos, dice Luis Arredondo, analista de Sabadell.

Desde el punto de vista del negocio, OHL tuvo problemas en México en 2017, con acusaciones de corrupción, por lo que no pueden acceder a proyectos públicos en este país. Pero la llegada de Caabsa «abriría esta posibilidad», dice Ángel Pérez, analista de Renta 4 Banco.

El matiz es importante, por cuanto México tienen buenos planes de desarrollo de infraestructuras, como puertos u hospitales, y es aquí donde «OHL tiene una ventaja competitiva respecto a otras compañías del sector», recalca Pérez. Y por el lado financiero, en Sabadell destacan que el potencial cambio de control «habilitaría la cancelación anticipada de la deuda», que asciende a 730 millones de euros. 

Muchas dudas

Y aquí es prácticamente donde se acaban los brotes verdes y empiezan las dudas. La primera derivada negativa llega desde el propio Grupo Villar Mir, que lleva tiempo desinvirtiendo para poder pagar su deuda. Parte de este pasivo es a favor de OHL, en concreto, 120 millones de euros, un dinero que difícilmente llegará a la constructora. La razón es que Villar Mir no venderá con el nuevo planteamiento de fusión, por lo que simplemente diluirá su participación. 

Que el grupo Villar Mir reduzca su participación en la nueva compañía no es una mala noticia. Es más, para algunos analistas, como los del banco suizo Mirabaud, es hasta positivo, ya que su gestión «no ha sido lo suficientemente diligente». Y no seria la primera vez que la llegada de unos nuevos propietarios endereza replantea la estrategia de una empresa y endereza su rumbo en bolsa, como ya pasó cuando Manuel Marique sustituyó a Luis del Rivero en Sacyr.

Lo negativo de esta propuesta para los accionistas de OHL, explican en Mirabaud, es que los mexicanos no aportarán nada relevante, más allá de «algún apoyo financiero y alguna franquicia en el mercado de México». Es decir, ni siquiera los aspectos cualitativos tienen recorrido para estos expertos, quienes tampoco creen que el grupo fusionado alcance el tamaño suficiente como para codearse con las grandes constructoras. 

Repetidos incumplimientos

Al final, sobre el ánimo de los inversores pesan muchos los repetidos incumplimientos de las previsiones y las fuertes salidas de caja a las que ha tenido que hacer frente OHL por culpa de todos los litigios que tiene abiertos. «Somos cautos por lo que ha venido pasando en los últimos años, pues la empresa decía una cosa y hacía otra», apunta Ángel Pérez.

Su recomendación es permanecer «al margen» y no espera milagros a corto plazo. Ni siquiera cuando los resultados de OHL van cumpliendo con el plan. «Es verdad que han ganado proyectos, pero si no ganan dinero y lo pierden con cada uno de ellos» se dejan caja por todos los lados, lo que no es positivo, admite Pérez.

Y la posible llegada de un nuevo no cambia la visión de este experto, sino que «nos provoca cierta cautela», dice Pérez, pues al final, los nuevos gestores tendrán que hacer otro plan estratégico y cumplirlo. En este sentido, Juan Tuesta, analista de Bankinter, tiene la acción con nota de ‘vender’ y aunque no ve mal la llegada de los Amodio, prefiere ser cauto y esperar a que se consolide el giro estratégico.

Pero esto podría ir para largo. «Tenemos venta y de momento seguimos manteniendo la recomendación, porque pensamos que este proceso se puede prolongar en el tiempo y porque no tenemos toda la información necesaria», reconoce Tuesta.  

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