Un mundo sin cajeras

Amazon estrena el próximo año un súper, donde el cliente coge el producto y no paga -Este concepto vuelve a azuzar el debate de un futuro con robots ocupando puestos de trabajo humanos

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La tecnología tiene una capacidad de aprendizaje brutal. Cada día, conocemos nuevos programas, algoritmos enrevesados y máquinas capaces de hacer tareas más propias de los humanos que les han dado forma. El debate de los robots como fuerza de trabajo del futuro es un debate recurrente. El último en azuzar esta enconada discusión ha sido uno de los grandes oligarcas del gremio digital: Amazon. Y lo ha hecho con la propuesta de un mundo sin cajeras.

Y es que el gran librero de internet, convertido ahora en una especie de ultramarinos global, propone un supermercado en el que adquirir el producto sea tan fácil como cogerlo y salir de la tienda. Amazon Go, así se llama este concepto de tienda, juega con dos bazas: el 'big data' y los sensores. El primero de estos locales abrirá para el público general a principios del próximo año en Seattle, cuna de la multinacional, que no tiene, por el momento, planes inmediatos para expandir estas tiendas por otros lugares del mundo. Por ahora, solo los empleados pueden utilizar este 'laboratorio' de 170 metros cuadrados.

Esta experiencia piloto se ha anunciado mediante un vídeo que ha despertado el interés de los internautas. No hay una disección al milímetro del funcionamiento, pero se anuncia que el sistema se soportará en una conjunción de sensores, algoritmos de aprendizaje profundo y visión artificial para sustituir a los humanos en sus supermercados.

Si nos remontamos a 2014, encontramos una patente registrada por la multinacional dejaba entrever que ya trabajaban en este concepto. Al entrar el 'smartphone' enviará una señal con la que se identificará al cliente tras escanear un código QR. «Todo lo que necesitas para venir a comprar es una cuenta en Amazon, un 'smartphone' compatible y la aplicación de Amazon Go», explican en la página web.

Si se hace caso al documento registrado hace dos años, serán las cámaras las encargadas de rastrear al usuario, ver qué productos coge y comunicarlo al sistema. Para pagar la cuenta no hace falta parar en caja. No las hay. El mantra es 'Just Walk Out' ('Simplemente sal'). Es decir, una vez abandones la tienda, recibirás el cargo en tu cuenta de Amazon. Sin colas, como si se comprara en internet pero con la diferencia de tener el producto en la mano inmediatamente. «Este establecimiento va a ser posible gracias a la misma tecnología que utiliza un coche sin conductor», aclaran desde Amazon.

Habrá una ecléctica variedad de productos. Por supuesto, frescos. Por haber también habrá un servicio de comida preparada para llevar, en la que el usuario escogerá el cocinero y podrá recoger 30 minutos después su pedido. En esta primera fase, habrá personal humano encargado de lo que se refiere a reponer género y la logística del local. La única pega que muchos han visto es el delicado asunto de los datos personales y ver qué información recopilan estos sistemas. No hay que olvidar que los clientes tendrán que identificarse con su cuenta de Amazon, por lo que la empresa, presumiblemente, rastreará lo que consultas y compras para hacer recomendaciones nuevas, tal y como hace actualmente en la web.

Empleo y robots

Pero, ¿es probable que la tecnología sea capaz de reemplazar empleos como los de las cajas de los supermercados? Un informe de la unidad de estudios Caixabank, un 43% de los empleos que actualmente existen en España tienen una probabilidad de más del 65% de ser sustituídos por una máquina. El riesgo es elevado.

Las profesiones donde la creatividad es un factor determinante están más protegidos, por el momento. La Federación de Industria de CC OO emitió un informe en el que advertía de cómo los trabajos «más mecánicos y repetitivos» eran especialmente susceptibles de caer en 'manos' de máquinas y robots.

El debate parece centrarse ahora si la aparición de estas máquinas y su implementación crearán nuevos puestos de trabajo y estos serán suficientes como para compensar los empleos eliminados. Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee, investigadores del MIT, aseguran que no serán suficientes y para ello argumentan que la productividad en Estados Unidos ha crecido desde el año 2000 a un ritmo muy superior al empleo. Brian Arthur, investigador de Xerox, expone en varias publicaciones que la instalación masiva de máquinas está repercutiendo en el empleo de forma bipolar: por un lado, se crean empleos de alta cualificación, mejor pagados que la media. Por otro, se crea empleo para competencias básicas para cubrir donde las máquinas no llegan de momento.

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