Las estimaciones vaticinan que la próxima recesión podría llegar en un año y medio o dos aproximadamente, por lo que parece estar aún lejos la próxima gran caída del mercado.
El tema principal y que ocupará gran parte de este evento, es la creciente incertidumbre y tensionamiento comercial que se está dando en términos globales.
Las acciones europeas están sufriendo su mayor caída desde mayo de 2016. Estas caídas están proporcionando unos niveles lo suficientemente óptimos como para pensar en un rendimiento interesante para los próximos meses.
Las especulaciones que se han vertido de nuevo sobre la moneda virtual han llevado a la cotización de nuevo a máximos que no visitaba desde verano de 2018.
La economía mundial está actualmente más tranquila de lo que se esperaba hace unos meses, pero las expectativas de crecimiento siguen revisándose a la baja.