Las personas que viven en asentamientos siguen aumentando en Barcelona

El número de personas que viven en asentamientos en Barcelona ha aumentado en el primer trimestre de 2018 hasta alcanzar[…]

El número de personas que viven en asentamientos en Barcelona ha aumentado en el primer trimestre de 2018 hasta alcanzar la cifra de 536, un 20% por encina de la media de 2017, en que la media fue de 444, repartidos en 77 núcleos, nueve más que el año pasado, según datos facilitados por el Ayuntamiento.

La teniente de alcaldía de Derechos Sociales, Laia Ortiz, ha atribuido el aumento a los ciclos migratorios y también a la llegada a Barcelona de mucha población gitana de Rumanía, Ucrania y otros países del este de Europa y también de países de la Unión Europea.

Ortiz ha explicado que el ayuntamiento de Barcelona ha encargado a la universidad un estudio sobre las familias gitanas que viven en solares y naves industriales en desuso de la ciudad para verificar si el aumento de su presencia en Barcelona se debe a que son expulsadas del norte de Italia, de Francia y de sus países de origen.

Según el informe de intervención social, en los asentamientos de Barcelona se registra un crecimiento importante del número de asentamientos a partir de 2013 -de 28 a 68- y desde 2015 -una media de 412- hay una tendencia al alza en el número de personas que viven en ellos.

La comparativa se realiza con la media de ocupantes a lo largo de todo un año porque se trata de un fenómeno muy dinámico y con importantes variaciones numéricas mes a mes, muy vinculado con la disponibilidad de suelo y solares libres y estrechamente conectado con flujos migratorios y con otras situaciones de infravivienda.

Esta tendencia coincide con que a finales de 2015 comienzan a llegar a Barcelona familias gitanas provenientes de los países del Este, con una dinámica muy itinerante y que previamente han pasado por diferentes países europeos, mientras que el número de personas originarias de África subsahariana y personas de etnia gitana procedentes de Galicia y Portugal se reduce.

El año pasado había 29 asentamientos de población gitana procedente de la Europa del Este en los que había 174 personas y 10 asentamientos de gitanos procedentes de Galicia y Portugal en los que vivían 130 personas, que sumaban más de la mitad de las personas que vivían en los 68 asentamientos que había en la ciudad.

Ese mismo año, según el ayuntamiento, se cerraron 46 y en aparecieron 56, siendo el principal motivo del cierre que sus ocupantes los disolvieron.

Actualmente, el Ayuntamiento de Barcelona cuenta con dos servicios sociales que intervienen en los asentamientos irregulares: la Oficina del Plan de Asentamientos Irregulares (Opai) y el Servicio de Inserción Social para Familias Rom (SISFA-Rom).

Este servicio, que atiende a familias gitanas con menores, prestó asistencia el año pasado a 594 personas de 145 familias, frente las 481 de 113 familias de 2017.

Aunque el Área de Derechos Sociales no ha facilitado la cifra de menores en los asentamientos, estos se contarían por centenas.

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