El turismo de cruceros salta del lujo al modelo parque familiar temático
La expansión del turismo de cruceros ha llevado a cambiar el modelo de lujo clásico como "de falsa primera clase[…]
La expansión del turismo de cruceros ha llevado a cambiar el modelo de lujo clásico como "de falsa primera clase de Titanic" para copiar el modelo de parque temático familiar de los grandes complejos de casinos de las Vegas.
Esta es una de las principales conclusiones de dos estudios del Grupo de Investigación Applied Economics & Management, con sede en la Universidad de Sevilla, sobre las tendencias del turismo de cruceros, que han sido financiados, en convocatoria competitiva, por el Ministerio de Economía y Competitividad.
Los trabajos, cuyos autores son los investigadores José Ignacio Castillo Manzano, Lourdes López-Valpuesta y Mercedes Castro-Nuño, analizan la potencialidad para el turismo sevillano y concluyen que en el puerto de Sevilla, "independientemente de que se drague o no el río, no podrán atracar los grandes barcos".
Por ello, los investigadores defienden que la estrategia "óptima pasaría obligatoriamente por colaborar con Cádiz".
En primer lugar para que el puerto sevillano atraiga el máximo número de megacruceros, y, en segundo, para que sus cruceristas puedan contratar atractivas excursiones que les compensen el trayecto de 80 minutos de autobús.
El binomio Cádiz/Sevilla encontraría múltiples precedentes en este sector, como Livorno/Florencia y Pisa o Civitavecchia/Roma.
"Cuantos más megabuques atraquen en Cádiz, más oportunidades de atraer cruceristas para Sevilla", aseguran los autores del estudio.
En cuanto a las tendencias de este pujante segmento turístico, los estudios ponen de manifiesto que el "gigantismo de los buques está creando una nueva experiencia, pero también al estar más masificada es menos satisfactoria de la que proporcionan los buques tradicionales".
Así, los megacruceros tienen muchas similitudes con los complejos de Las Vegas que van más allá de un casino: se abandona el código de vestimenta formal por uno informal; han multiplicado la oferta de tiendas y, sobre todo, las gastronómicas, compitiendo las navieras, igual que los "resorts-casinos", por tener el buffet más exuberante; espectáculos similares, desde el estilo Cirque du Soleil hasta los mismos ilusionistas y cantantes, así como grandes instalaciones de entretenimiento, desde piscinas, hasta replicas en alta mar de las famosas fuentes de agua del Hotel Bellagio de las Vegas.
A todo ello ha contribuido, según esta investigación, las mejoras e innovaciones productivas en los astilleros, que han llevado al gigantismo de los buques y ha obligado a las navieras a buscar un modelo de ocio con el que rellenar la abundante oferta de espacio de estas nuevas ciudades flotantes.
Por ello, la mayoría de las navieras ya no se centran en el mercado de pasajeros de edad avanzada y renta alta, junto a novios en viaje de boda, sino que buscan favorecer un turismo de masas familiar de clase media.
Por este motivo, ambos modelos turísticos comparten un mismo modelo de negocio basado, tras un proceso de concentración empresarial, en un oligopolio, donde unas pocas empresas, con un sistema de precios dinámico, muy cambiante en el tiempo, realizan ofertas muy agresivas, sostienen los investigadores.
Con ello buscan maximizar la ocupación para posteriormente intentar "exprimir a un cliente cautivo en sus instalaciones, ya sea por las altas temperaturas diurnas de Las Vegas como por el mar en el caso de los cruceros".
Por todo ello, las mismas corporaciones, como Apollo Global Management o the Genting Group son dueñas tanto de los principales resorts de las Vegas como de navieras de cruceros.
Además, la expansión imparable de este segmento, con cerca de 28 millones de turistas/cruceristas en 2017, obliga a una reflexión más profunda, ya que el crucero rompe con el axioma del sector turístico de que la mayoría de los impactos económicos positivos generalmente se producen en el destino visitado. EFE
.
.