Un fondo con políticas partidistas

El ETF MAGA solo tiene una estrategia: comprar compañías que apoyen a los republicanos. Este ETF está diseñado para gustar a los más fieles al presidente de los Estados Unidos, además invierte en compañías leales a su partido

El hecho de que empiece a sonar un nuevo fondo cotizado en bolsa (ETF) a menudo simplemente tiene que ver con la publicidad en la prensa. Hal Lambert lo ve de otro modo: se mueve entre debates de cadenas de televisión de derechas y conferencias conservadoras con una gorra que le confiere un aire de padre de familia.

La razón es que su fondo también es diferente. Tiene su propia tesis de inversión, claro, pero además es la bandera de una identidad política que evoca el propio 'ticker' de su acción: MAGA, que coincide con el lema «Make America Great Again». Este ETF está diseñado para gustar a los más fieles al presidente de los Estados Unidos, además invierte en compañías leales a su partido. No son necesariamente las compañías más rentables, ni las que tienen un crecimiento más rápido, ni las que presentan unos ratios precio-beneficios más interesantes, ni ofrecen muchas de las métricas que suelen usar los inversores. Lo que hacen es seleccionar compañías basándose en la información pública sobre donaciones a candidatos republicanos por parte de sus empleados y comités de acción política. 

Lambert se ha pasado dos décadas gestionando el dinero de otros y ayudando a sus compañeros tejanos Ted Cruz y Rick Perry en su carrera hacia la presidencia. Dice que la idea de combinar inversión y política le vino viendo las noticias de la mañana. Era el mes de abril de 2016, y Target Corp. acababa de anunciar que permitiría a sus clientes transgénero utilizar el baño y los probadores que prefirieran. Lambert esperaba que aquel movimiento provocara boicots que lastraran la acción de Target. Vendió sus acciones y empezó a plantearse hasta qué punto el enfado conservador podía ser la base para un fondo.

Un fondo 'isr' para la derecha política

Nueve meses después, Donald Trump llegó a la presidencia. Para Lambert, el fondo MAGA, que empezó a cotizar el pasado mes de septiembre, es un reflejo fiel de los fondos que aplican criterios gubernamentales, sociales o medioambientales (conocidos como ESG, por sus siglas en inglés) a la hora de seleccionar la cartera de acciones. «Es una forma de que la gente invierta basándose en su ideología política», afirma. «Es lo contrario que un ESG. La mayoría de los fondos ESG son de izquierdas (con compromiso social, sin sector energético) y no hay nada a la derecha». De hecho, MAGA, como se denomina oficialmente, Point Bridge GOP Stock Tracker ETF, es uno de los pocos fondos con un sesgo conservador. Existen por ejemplo ETF «bíblicamente responsables», que evitan compañías que apoyan o participan en actividades cuyos gestores considera inmorales. La gran mayoría de los fondos con criterios políticos o sociales se centran en combatir el cambio climático o evitar el comercio de armas, tabaco, petróleo y productos similares. Los activos de ETF analizados desde una perspectiva social han triplicado su valor hasta alcanzar más de 6.000 millones de dólares en los últimos 10 años.

Meir Statman, profesor de la Universidad de Santa Clara especializado en finanzas conductuales, afirma que son muchos los inversores que están dispuestos a aceptar el riesgo de obtener peores resultados por alinear su patrimonio y sus valores. Esto no es más irracional que preferir una marca de coche que otra. «Es como airear un eslogan que nos expone como miembros de una tribu», afirma. «Pierdes beneficios utilitarios, pero ganas beneficios expresivos y emocionales». 

¿Cómo es una cartera republicana?

Algunos gestores de fondos han creado fondos ESG que se centran en los mejores agentes de cada sector, más que en evitar sectores completos. Pero otros fondos que hilan muy fino, como los MAGA, ignoran grandes parcelas del mercado. Puesto que el MAGA boicotea de verdad aquellas compañías cuyos empleados y comités de acción política donan más a los demócratas que a los republicanos, al final acaba destinando un 0,6 por ciento de sus activos en acciones del sector tecnológico, a 30 de abril, en comparación con cerca de un 25 por ciento en el S&P 500. El fondo contaba con un 38 por ciento de sus activos en acciones del sector energético e industrial, en comparación con el 16 por ciento del S&P. A corto plazo ha funcionado; ha arrojado un resultado de más del 11 por ciento, parecido al S&P. Cuenta con un ratio de gastos financieros del 0,72 por ciento. Un fondo que simplemente replique el S&P 500 aplica un 0,04 por ciento, mientras que los fondos del sector industrial o energético se pueden comprar por un 0,08 por ciento. 

Lambert considera que a largo plazo, las compañías más afines al partido republicano tendrán mejores resultados porque priorizan la rentabilidad de sus accionistas sobre otras cuestiones. Las compañías liberales lo pasarán peor, afirma, principalmente si los gestores llaman al boicot. «Hay CEOs que están realizando activamente declaraciones que no tienen nada que ver con sus compañías», afirma. «Una cosa es ser políticamente activo si eso beneficia a tu compañía, pero habrá sectores de la población que se sentirán ofendidos; y eso afectará al precio de la acción». En un país polarizado, esto tiene dos lecturas: los partidarios del lado contrario podrían evitar las compañías identificadas con los republicanos. Así lo reconoce Lambert, pero afirma también que resulta más «buenista» para las compañías alinearse con la izquierda.

Las donaciones corporativas no siguen necesariamente el ritmo que marca la actualidad política que prima en las campañas y los debates en la televisión de pago. Bank of America Corp., por ejemplo, es una compañía MAGA que ha afirmado recientemente que dejará de conceder préstamos a fabricantes de armas. La ideología no motiva tanto las donaciones corporativas como el deseo de obtener acceso a gente con poder, afirma Michel Useem, profesor de gestión en la Universidad de Pensilvania Whartoon School. «Las compañías se han vuelto muy estratégicas a la hora de realizar donaciones». «La mayoría de los principales gestores de fondos se han alineado históricamente con el Partido Republicano, no es ninguna novedad, pero hay fases en las que más de la mitad del dinero de los comités de acción política que presiden va a parar a los demócratas». El fondo MGA gestiona cerca de 39 millones de dólares, y Lambert busca más, acercándose a los acaudalados conservadores, y alejándose de las corrientes de inversión más de moda.

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