El crecimiento inmaculado de China
El producto interior bruto de China creció un 6,8 por ciento en el primer trimestre, un dato que clava el[…]
El producto interior bruto de China creció un 6,8 por ciento en el primer trimestre, un dato que clava el del trimestre anterior que, a su vez, era idéntico al anterior. Es un modelo sólido: desde 2015, los datos trimestrales de crecimiento de China no han variado más de un 0,1 por ciento en base interanual. Esto contrasta con los de EE.UU., donde no es raro que se produzcan giros de un punto porcentual de trimestre a trimestre.
Hacer una lectura adecuada de los datos de la segunda mayor economía del mundo es más importante que nunca. El crecimiento de China ha supuesto cerca de una tercera parte del crecimiento mundial en 2017, según los cálculos de Bloomberg. Esto significa que tanto un economista que trabaje en la Reserva de Australia en Sídney como un experto en contabilidad del departamento de ventas de Vale SA, el gigante de la exportación de mineral de hierro de Río de Janeiro, necesitan los datos del gigante asiático para ayudar a crear sus previsiones. Además, ahora que las autoridades de Beijing están prometiendo abrir los mercados financieros del país al resto del mundo, se va a multiplicar el número de inversores que confían en esta información.
Amaño
El mundo lleva mucho tiempo sospechando que China amaña sus números, razón por la que la comunidad inversora ha elaborado todo un abanico de mediciones alternativas, incluyendo el volumen de transporte de mercancías por ferrocarril, el uso de electricidad y las imágenes por satélite de zonas industriales para calibrar la producción económica. «Yo recomendaría a los inversores que ignoren la tasa de crecimiento del PIB de China», afirma Andy Rothman, antiguo diplomático de EE.UU. en Beijing y estratega de inversión en Matthews Asia, un gestor de fondos. «Existen otros datos que nos ayudan a comprender la salud de la economía china y que podemos comprobar comparándolos con datos privados». Las mediciones de alta frecuencia sobre ventas de entradas en las salas de cine, importaciones de mineral de hierro y pedidos de excavadoras se consideran una medición más útil de los principales sectores, desde el consumo a la construcción.
El medidor de crecimiento mensual de Bloomberg Economics, que muestra una mayor volatilidad en el PIB, registró un crecimiento del 6,97 por ciento en marzo. La variedad de indicadores representativos disponibles no dispersa todas las dudas de los inversores en relación con la falta de transparencia que dificulta especialmente en China fijar el riesgo. «Si a los datos oficiales les falta credibilidad, las versiones alternativas, como una economía al borde de un aterrizaje complicado, pueden aguantar el tipo», dice Tom Orlik de Bloomberg Economics.
Hay quienes afirman que a medida que va madurando la economía China, la calidad de sus datos irá mejorando. Como señal de que Beijing está empujando a los responsables provinciales a hacer limpieza, las autoridades de Mongolia Interior y Tianjin han sido reprendidas por exagerar sus cifras de crecimiento. Otra prueba del avance es que la Oficina Nacional de Estadísticas ha empezado a publicar mensualmente los datos del paro basados en encuestas, que es la forma en la que los países europeos y Estados Unidos miden este dato. El último informe apuntaba a un crecimiento de la tasa de paro hasta el 5,1 por ciento en marzo, desde el 5 por ciento del mes anterior. «Yo creo que China está aprovechando las presiones por la apertura del mercado para fomentar estos cambios», afirma Stephen Jen, CEO de Eurizon SLJ Capital Ltd., en Londres.