Gramona invertirá 3 millones en 2018 para apuntalar su estrategia marquista

Gramona continúa con su apuesta por los cavas de larga crianza, productos artesanos y de "excelencia", y prepara inversiones de[…]

Gramona continúa con su apuesta por los cavas de larga crianza, productos artesanos y de "excelencia", y prepara inversiones de más de tres millones para 2018 para mantenerse como uno de los referentes en espumosos de alta gama.

En una entrevista con Efeagro, Javier Gramona, copropietario de la compañía junto a su primo Jaume, explica los planes de la compañía catalana, adherida al Círculo Fortuny, la única asociación española reconocida internacionalmente como interlocutora de las empresas e industrias españolas de alta gama.

Tras lograr una facturación en 2017 que rebasará los 11 millones de euros igualando los mejores resultados de su historia, para el 2018 tienen previsto movilizar una cantidad que "no será inferior" a los tres millones de euros para seguir mejorando las instalaciones y su adaptación a métodos sostenibles, como la "biodinámica".

Dirigirán la inversión a tierras, a implantar "la Rolls Royce" de las prensas de uva, única en el sector del cava; a caballos para arar, en formación del personal y para adaptar las instalaciones para ir recibiendo visitas de enoturistas "cada vez mejor".

Destaca que tanto Jaume como él mismo tiene hijos que quieren seguir, muy ilusionados, con el negocio, y se han preparado muy bien -mejor que ellos mismos, alega- para cuando llegue el momento del relevo de la que será ya la sexta generación familiar.

Con la tranquilidad que esta circunstancia les da, han elaborado un plan estratégico y de inversiones "a diez años vista", que le llevará a la consolidación de las tierras en propiedad, la renovación de las masías de campo para adaptarlas al enoturismo.

"Hemos hecho grandísimas inversiones en la granja, en ganado; en biodinámica y agricultura sostenible, hemos sido líderes en geotermia" y renovarán por completo la flota de coches con una gama de eléctricos o híbridos, más eficientes, prosigue.

Durante más de un siglo, poca gente estaba convencida de que en España se podía hacer un espumoso de excelencia", si bien Gramona ha liderado este compromiso, al que se han sumado otros elaboradores.

"Hace 25 años, la crítica me decía que era una aventura complicada, un suicidio. Y que no nos metiéramos en camisas de once varas porque el mejor espumoso del mundo era el champán y eso no tenía vuelta de hoja", ha recordado el bodeguero.

"Nosotros persistimos y hace más de diez años, las grandes revistas internacionales del vino empezaron a decir, textualmente, que habían probado un Gramona, que era como un champán de los mejores", asegura el directivo, orgulloso de que sus referencias puedan encontrarse ya en más de 40 destinos internacionales.

"Se ha cambiado de paradigma" y ya hoy se asume que el cava puede ser uno de los grandes vinos españoles y, por tanto, del mundo.

La apuesta por la calidad y el esmero en la elaboración ha dado resultados a la firma catalana y, según detalla, la Guía Peñín 2018 recoge dos de las añadas de Gramona, Enoteca 1997 y 2002, como "Mejor Cava" con 98 puntos, la puntuación más alta.

Por su parte, en la edición de 2018 de Guía de Vinos Gourmets, "Enoteca 2001 entra en "el club de los 99" como "Mejor Espumoso" y se posiciona entre los vinos mejor puntuados de la guía en toda su historia" mientras que la añada 2002 obtiene también 98 puntos.

Pese a los períodos de crisis y de rechazo de algunos usuarios a este tipo de productos, "estamos ganando terreno en la mente del consumidor", tanto Gramona como la categoría cava en general.

Los mejores espumosos tienen de 10 a 20 años de crianza, cuando el 92 % de los cavas españoles no llegan a los 24 meses.

Por su parte, los cavas de Gramona tienen una crianza media de seis o siete años y el stock medio de la compañía es "seis o siete veces la facturación anual", lo que da idea del tiempo de guarda que necesitan sus referencias para estar listas para el mercado.

Asimismo, remarca que las ventas de Gramona ya no dependen de la demanda del mercado y ni siquiera de que haya un "boom" de pedidos, porque los stocks son los que son, limitados.

En este contexto ha especificado que para 2018, por ejemplo, tendrán al menos 2 ó 3 referencias "que se van a terminar y vamos a estar cuatro meses del año al menos sin existencias", como le ocurre a algunos de los grandes vinos tintos de mayor reputación.

"Vamos a tener que subir los precios (de estas referencias) para poder equilibrar la avalancha de peticiones que habrá cuando la gente sepa que no va a haber vino", señala.

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