Francia afronta una posible tensión en su sistema eléctrico este invierno
Francia afronta posibles tensiones en su sistema eléctrico este próximo invierno en caso de ola de frío o si algunas[…]
Francia afronta posibles tensiones en su sistema eléctrico este próximo invierno en caso de ola de frío o si algunas de sus centrales nucleares tuvieran que parar, como ocurrió el año pasado, y eso necesitaría activar "soluciones excepcionales" para garantizar la alimentación.
Esta es la advertencia lanzada hoy por RTE, el gestor de las redes eléctricas, que indicó que la situación de "vigilancia" de este invierno podría repetirse hasta 2020, en un informe en el que hace balance de la situación del sistema y establece cinco escenarios posibles de la transición energética en el horizonte de 2035.
Red de Transporte de Electricidad (RTE) consideró que las capacidades de generación están adaptadas a las necesidades del país con el cierre definitivo de las centrales de fuel en 2017 y 2018, pero avisó que condiciones climáticas extraordinarias o una parada temporal de reactores atómicos "podrían fragilizar la alimentación eléctrica de los franceses".
Por eso, dijo que contempla utilizar "gradualmente las soluciones excepcionales", entre las que están interrumpir la corriente a algunos clientes industriales voluntarios o bajas de tensión del 5 % o incluso cortes momentáneos y localizados.
El pasado mes de diciembre Francia -que es un país tradicionalmente exportador de electricidad-, se vio obligada a importar, algo que no ocurría desde febrero de 2012, por el parón de un número importante de sus reactores nucleares por controles y operaciones de mantenimiento.
A esas importaciones, que llegaron en buena medida de España, se les atribuyó en parte el aumento del precio de la luz.
En cuanto a las proyecciones a más largo plazo, RTE señaló que cumplir el objetivo oficial de reducir el peso de la generación nuclear al 50 % para 2025 (actualmente las centrales atómicas generan en torno al 75 % de la electricidad del país) supondría un aumento de las emisiones de dióxido de carbono, el principal gas causante del efecto invernadero.
La razón es que el cierre de unos 24 reactores de los 58 existentes en Francia, "debe ir acompañada de una fuerte aceleración del desarrollo de energías renovables y de la construcción de nuevas centrales de gas (más de 11.000 megavatios)".
Las autoridades francesas han planificado ya el cierre de uno de sus reactores atómicos -el de Fessenheim junto a la frontera alemana, el más antiguo de los que están en servicio-, pero se espera que el ministro de la Transición Ecológica, Nicolas Hulot, dé más pistas sobre sus planes hoy mismo.