EE.UU. aprueba las soluciones técnicas del Grupo Volkswagen para motores 3.0

Las autoridades regulatorias medioambientales de Estados Unidos y de California han aprobado las soluciones técnicas presentadas por el Grupo Volkswagen[…]

Las autoridades regulatorias medioambientales de Estados Unidos y de California han aprobado las soluciones técnicas presentadas por el Grupo Volkswagen para reparar los motores diésel 3.0 afectados por el software que altera las emisiones contaminantes.

Estos propulsores están montados en los SUV (todocaminos) Volkswagen Touareg, Porsche Cayenne y Audi Q7.

El consorcio automovilístico alemán ha conseguido, según ha podido saber Efe Dow Jones, el visto bueno para reparar más de 38.000 vehículos, con lo que evita tener que adoptar medidas más costosas, como la recompra de estos coches.

Como parte de las reparaciones, se deberá actualizar el software de algunos vehículos y modificar el hardware de otros, explicaron los reguladores.

Los concesionarios realizarán todos estos cambios de manera gratuita.

Una portavoz de Volkswagen ha afirmado que la empresa está "encantada" con el acuerdo y que "están trabajando estrechamente con los reguladores para desarrollar soluciones autorizadas para el resto de los vehículos (afectados con motor de 3 litros) lo antes posible".

La autorización permitirá al Grupo Volkswagen ahorrar miles de millones de dólares, que de otra manera tendría que haber pagado según los términos de un acuerdo firmado en los tribunales para resolver el problema que afecta a más de 80.000 vehículos diésel dotados con el software que falseaba los datos de las emisiones cuando eran sometidos a una inspección en laboratorio.

Un tribunal federal aprobó en mayo el acuerdo alcanzado por Volkswagen que obliga a la compañía a pagar 1.200 millones de dólares (unos 1.020 millones de euros al cambio actual) para recomprar algunos vehículos y reparar el resto.

En el caso de que los reguladores no hubiesen aprobado las reparaciones propuestas por la compañía, el Grupo Volkswagen podría haber pagado hasta 4.000 millones de dólares (unos 3.400 millones de euros) para recomprar todos los vehículos.

En septiembre de 2015 estalló en Estados Unidos el conocido como "diéselgate", después de que el grupo alemán reconociese haber instalado el software ilegal en casi 600.000 vehículos en Estados Unidos y en cerca de 11 millones en todo el mundo.

El fabricante se declaró culpable de los cargos penales este año para zanjar una investigación del Departamento de Justicia estadounidense.

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