García-Legaz toma los mandos de Aena: ¿Qué retos afronta?
Las acciones de Aena ganan en lo que llevamos de año un 17 por ciento y se mueven en los[…]
Las acciones de Aena ganan en lo que llevamos de año un 17 por ciento y se mueven en los 150 euros por título, muy lejos de los máximos anuales que alcanzó en junio en los 180 euros. El protagonista de la mejor OPV de los últimos años lleva enfriándose desde el verano, justo desde que salieron los rumores de que podría lanzar una contraopa por Abertis, y aunque el interés era real, el Gobierno acabó por descartar la operación. No obstante, cuando parecía que la aguas volvían a su cauce, los inversores se encontraron con la salida de la presidencia de José Manuel Vargas el pasado 26 de septiembre, lo que provocó una caída en bolsa del 2,3 por ciento. Ahora, el valor se ha estabilizado y los inversores esperan los primeros pasos que pueda dar Jaime García-Legaz, el sustituto de Vargas, que es presidente y consejero delegado desde este lunes. ¿Cuáles son los retos que enfrenta?
El motivo oficial de la dimisión de Vargas fueron «motivos personales», aunque el mercado supo pronto que el ejecutivo abandonó la empresa ante la negativa del Gobierno para avanzar en la privatización de la empresa. Y este es precisamente el gran reto de futuro para García-Legaz. «El gran dilema ahora mismo es si habrá una mayor internacionalización de la compañía», dice Rafael Fernández de Heredia, analista de GVC Gaesco Beka. En su opinión, «la expansión internacional siempre ha sido algo que se ha estado esperando pero nunca se ha llegado a concretar». El problema es que cualquier plan necesitará la aprobación del Gobierno, el máximo accionista de Aena, con un 51 por ciento. «Le tocará lidiar entre su mayor accionista, el estado, y los inversores privados, cuyos intereses en un caso pueden ser más políticos y para los otros financieros», resume Carlos Farrás, director de DPM Finanzas. La cuestión es que los principales accionistas de la compañía «buscan la progresiva desinversión del estado, ya que se puede considerar un elemento de freno para la expansión internacional y un posible limitador del crecimiento al estar controlada por el Gobierno», explica Victoria Torre, directora de Análisis de SelfBank. De hecho, el segundo mayor accionista, el fondo TCI, votó en contra de García-Legaz porque «requerían un perfil menos político y más empresarial», recuerda Torre. En su opinión, «el comportamiento de García-Legaz será determinante para la estabilidad del grupo».
Expansión internacional
No obstante, algunos expertos tampoco esperan grandes cambios con el nuevo presidente. «Se ha hablado siempre de la internacionalización, pero no creo que vaya a ser muy agresiva», dice José Lizán, gestor de fondos de Auriga. En su opinión, «su cargo es muy político» y enfría las expectativas de crecimiento exterior. «Será muy complicado ver a García-Legaz acometiendo la expansión internacional y endeudando al grupo», apunta. Para Victoria Torre, el nuevo presidente «deberá generar y transmitir visión estratégica al primer accionista de la compañía para aumentar la diversificación geográfica reduciendo su exposición en el territorio nacional, algo que no será tarea fácil, sin descuidar la eficiencia, la reducción de gastos y la maximización de ingresos».
Desde el punto de vista operativo, García-Legaz hereda una empresa completamente saneada, que ha obtenido en el primer semestre de este año un beneficio neto de 460,9 millones de euros, con un resultado bruto o Ebitda de 1.054,2 millones. Donde antes había pérdidas millonarias, Vargas trajo los números verdes, y este será otro de los retos de García-Legaz, conseguir que Aena siga siendo todavía más rentable. Para ello, tendrá que poner en valor la masiva afluencia de turistas a España, y sobre todo, como recuerda Fernández de Heredia, deberá «gestionar la inflación de costes», que parece que ahora están repuntando, «después de que el anterior equipo haya hecho una excelente gestión», explica el experto de GVC Gaesco Beka. Para Ángel Pérez, analista de Renta 4 Banco, «en el control de costes se está llevando una política muy estricta, y aunque García-Legaz podría recortar algo más, tampoco tiene margen para mucho», apunta. Con todo, Pérez se muestra bastante comedido y no cree, «que el cambio de presidente vaya a suponer un giro en la estrategia del grupo y en sus expectativas».
Por otro lado, García-Legaz tendrá que reforzar uno de los mayores atractivos que ahora mismo tiene Aena para el inversor minorista, el abono de dividendos. De hecho, la inversión en el gestor aeroportuario es equiparada por muchos gestores a la compra de bonos. Para Rafael Fernández de Heredia, los posibles incrementos del dividendo dependerán de la internacionalización. «Habrá que ver las pautas que adopta el nuevo presidente, pero si no va a incrementar la inversión, lo lógico es que aumente los dividendos», apunta.
Finalmente, los analistas avisan sobre los efectos del desafío independentista de Cataluña. En las dos semanas posteriores al referéndum, el sector turístico catalán ha visto su cifra de negocios caer un 15 por ciento, según la patronal Exceltur, .A este respecto, Carlos Farrás sostiene que «la crisis institucional en Cataluña hace difícil predecir cuál será el impacto en el tráfico aéreo y en los ingresos de Aena». Por otro lado, recuerda Farrás, «su cotización se podría ver dañada si el proceso independentista se prolonga, ante una mayor incertidumbre sobre la estabilidad política y económica en España».