Proponen huertos urbanos y menos éxodo rural para una alimentación sostenible
Impulsar huertos urbanos, hacer al campo más atractivo para evitar el éxodo rural, reducir la inseguridad alimentaria y potenciar la[…]
Impulsar huertos urbanos, hacer al campo más atractivo para evitar el éxodo rural, reducir la inseguridad alimentaria y potenciar la coordinación entre Administraciones locales y estatales son algunas de las estrategias emprendidas por ciudades de todo el mundo para lograr una alimentación sostenible.
La reunión anual del Pacto de Política Alimentaria Urbana, que comienza hoy en València, ha conocido los ejemplos de experiencias piloto puestas en marcha por la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en ciudades tan distintas como Colombo (Sri Lanka), Quito (Ecuador), Kitwe (Zambia), Toronto (Canadá) y Medellín (Colombia).
Hasta el sábado, representantes de 100 ciudades y 50 países abordarán las estrategias a implementar para lograr sistemas alimentarios sostenibles que vinculen áreas urbanas y rurales de todo el mundo.
En Colombo, donde un tercio de la población no tiene la ingesta calórica adecuada, se ha empoderado a las autoridades locales para la gestión de los recursos e impulsado la necesidad de gestionar los efectos del cambio climático, que provocan una gran inseguridad alimentaria por las continuas inundaciones.
La alimentación en Toronto, considerado uno de los grandes ejemplos de las políticas agroalimentarias de todo el mundo y donde el 80 % de la población vive en las urbes, es una "fuente de empleo" para la economía.
No obstante, los hogares destinan menos del 10 % del presupuesto al consumo de alimentos, un porcentaje "muy bajo" en relación a otras regiones, según Barbara Enmanuell, gestora estratégica alimentaria de la ciudad canadiense.
En esa urbe están "al alza" los huertos urbanos y los jardines verticales, la apertura de mercados de comidas saludables o la instalación de camionetas para la venta de frutas y verduras a precios asequibles.
En Kitwe, una ciudad del sur de África donde el 36 % de sus 77.000 hectáreas se destina a la agricultura, se tiende a que las políticas tengan impacto en los pequeños productores y a impulsar que el campo sea cada vez más atractivo para evitar el éxodo a las ciudades.
Otro de los ejemplos expuestos es Quito, donde el 70 % de sus 2,5 millones de habitantes vive en zonas urbanas y la sostenibilidad alimentaria "está en riesgo" por el aumento de población, y donde se ha diseñado un sistema agroalimentario resiliente en las economías locales que trabaja por garantizar los alimentos.
En Medellín, donde el 80 % de la población dispone de escasos recursos y en las zonas más pobres existe una alta percepción de la inseguridad alimentaria, de hasta el 78 %, se intenta aumentar la producción en las áreas periurbanas y fortalecer las de las ciudades.
"Queremos que el problema de la seguridad alimentaria no esté al vaivén de los gobiernos que llegan cada cuatro años", ha señalado Fernando Corea, asesor del alcalde de Medellín, quien ha agregado que un convenio de 2016 está permitiendo el reparto de alimentos en la población infantil y la situación de hambre en este colectivo "está prácticamente superada".
También se crearon el pasado año mil huertos urbano para el autoconsumo de las familias y en 2018 se harán otros mil, según Corea, que ha añadido que esta producción genera un excedente de más de 500 toneladas de alimentos por valor de un millón de euros.
Además, se ha puesto en marcha la denominada "alianza por el buen vivir", que apuesta por acercar el producto rural al consumidor a un pecio un 20 % inferior al actual al disminuir la cadena de intermediación, según Corea, para quien la intervención del Estado en esta materia "ha sido muy baja".
Durante una cita previa a la cumbre de alcaldes que se celebrará mañana, expertos en planificación de sistemas de alimentación sostenible han reclamado "coherencia política" para impulsar políticas agroalimentarias integradas y han abogado tanto por facilitar el diálogo entre ciudades y gobiernos nacionales como por impulsar "políticas de alimentación".
Corina Hawkes, de la Universidad de Londres, ha destacado la necesidad de ciudades con políticas alimentarias integradoras en las que prime "la eficacia y la eficiencia en un mundo de escasos recursos", ya que las políticas que compiten entre ellas "son ineficientes".
La canadiense Alison Blay-Palmer también ha alertado de los riesgos asociados al cambio climático, que puede llevar a migrar de las áreas urbanas a las rurales, y ha subrayado la importancia de la "coherencia política" para lograr la sostenibilidad del sistema agroalimentario.
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