Ultras alemanes, lucha por el poder al fondo a la derecha
Se esperan más de 50.000 manifestantes hoy en Colonia para protestar contra la celebración del congreso federal de Alterntiva para[…]
Se esperan más de 50.000 manifestantes hoy en
Colonia
para protestar contra la celebración del congreso federal de
Alterntiva para Alemania
(AfD), el partido anti europeo y xenófobo que cuenta con alrededor de un 10% de la intención de voto de cara a las generales de septiembre y que vive un momento de puñaladas traperas internas y despiadada lucha de poder. Los primeros
disturbios
ya se han producido esta mañana, con al menos un policía herido enfrentamientos con los manifestantes en los que volaban piedras y objetos contundentes.
La policía ha desplegado 4.000 agentes para garantizar la paz en las calles de la ciudad, elegida para la celebración de este congreso por haber sido el escenario de la ominosa Nochevieja en la que más de mil mujeres sufrieron abusos sexuales a manos de solicitantes de asilo, la gran humillación a Alemania por parte de aquellos a los que Merkel abrió sus puertas y que dio un impulso a AfD en las encuestas, solidificando su presencia en 11 de los 16 parlamentos regionales, incluido el intrínsecamente liberal de Berlín. Colonia ha sido también escenario de las milicias urbanas organizadas por círculos cercanos a AfD y de los ataques indiscriminados a extranjeros a pie de calle por parte de grupos ultras, por lo que se ha convertido en elocuente espejo de las tensiones sociales e ideológicas que el día a día de la crisis de los refugiados ha inyectado en Alemania y muchos de los manifestantes que hoy protestan la consideran campo de batalla por las libertades y las garantías democráticas.
Lucha por el control interno
Pero el conflicto que ha de dirimirse en este congreso de AfD no tiene demasiado que ver con tensiones sociales ni con ideas sobre gestión de refugiados, se trata más bien de una prosaica pelea por el control muy similar a las que tienen lugar en las tradicionales formaciones políticas a las que este partido anti sistema tanto critica. Su hasta ahora líder,
Frauke Petry
, ha quedado aislada en la directiva y había en marcha un movimiento de jaque que ella ha tratado de evitar con un enroque, anunciando pocos días antes del congreso que no se presentará como candidata, ni en solitario, sin formando parte de la candidatura colegiada que cocinaban sus enemigos.
Ni el lugar ni la fecha de la convocatoria del congreso federal son fruto de la casualidad. En coincidencia con la primera ronda de las elecciones francesas, AfD espera asociar su foto a la ola de euforia que recorrerá previsiblemente la
extrema derecha europea
en cuanto Marine Le Pen pueda exhibir los primeros resultados. En los últimos meses, Petry ha promovido un hermanamiento oficioso con la ultraderecha francesa, concretada en un acto electoral compartido con Le Pen y el holandés Geert Wilders. Con ellos coparte su aversión por la Unión Europea y muy especialmente por el euro .
"El final del euro es cuestión de tiempo"Frauke Petry
?El final del euro es una cuestión de tiempo. Exigimos un serio debate sobre la permanencia de Alemania en el euro, porque nos perjudica. En su día aceptamos el euro porque los países se comprometieron a pagar cada uno su deuda, pero eso ha dejado de suceder, ahora es Alemania la que avala la deuda de todos, cuando no se ocupa de pagar directamente los rescates?, protesta airada Frauke Petry, ?no pensamos que podamos compartir una moneda común con países que no son económicamente igual de fuertes que Alemania. Queremos que Europa vuelva a ser lo que fue?.
Este discurso es calificado por sus amigos de ?pragmático? y como ?demasiado blando? por parte del ala más radical del partido, que tratará de hacerse con el control en el congreso de Colonia liderada por
Björn Höcke
, al que Petry abrió expediente hace unos meses por haber definido como ?vergonzoso? el monumento a las víctimas del Holocausto de Berlín pero al que la directiva, de hecho, se ha negado a expulsar. Höcke aporta el voto neonazi , del que muchos en AfD no están dispuestos a prescindir, y el ganador del pulso podría ser el vicepresidente
Alexander Gauland
, un veterano de 76 años que mueve los hilos más radicales con discreción y que tratará de arrancar a Petry el compromiso de participar en la campaña electoral, para no perder demasiado voto por el camino, a cambio no se sabe de qué. Petry abandera el voto burgués, conservador indignado y ávido de reacción al caos y la confusión que el Islam está inoculando en las sociedades occidentales. No es prescindible para el partido.
Perfil nacional socialista
Debido a esa fachada conservadora, AfD es a menudo considerado un partido de extrema derecha. En Colonia se refrendará un programa electoral nacionalista que incluye la celebración en Alemania de numerosas votaciones en referéndum, como en Suiza, el final del espacio Schengen y el cierre de fronteras, cuotas de deportaciones, prohibición del velo islámico y prédicas obligatorias en alemán en mezquitas. Hay 200 páginas llenas de peticiones de puntos de debate de este estilo que en su mayoría no podrán ser atendidas. Ya fijados en su programa electoral hay puntos como introducir de nuevo el servicio militar obligatorio, la intervención del Estado en la radio y televisión públicas, más presencia policial en las calles y en política exterior una reorientación de Alemania hacia la Rusia de Putin, un vecino con el que desean estrechar relaciones. Rechazan el Tratado de Libre Comercio entre la UE y EE.UU. (TTIP) por considerar que viola los pactos tácitos con Moscú tras la caída del Muro de Berlín, cuya violación consideran la causa de conflictos como el de Ucrania.
Pero atendiendo a los apartados económicos de dicho programa, lo que encontramos son medidas de corte socialista, como severas subidas de impuestos para las rentas más altas y eliminación de las ayudas sociales denominadas Hartz IV, de unos 400 euros al mes, para sustituirlas por ?trabajos ciudadanos? a cargo del Estado, 1.000 euros mensuales por 30 horas semanales trabajadas, a cambio de una drástica reducción de los programas de reinserción laboral. AfD, por lo demás, pone en duda el cambio climático y reclama prolongar la vida de las centrales nucleares.
