El vicepresidente de EE.UU., en Corea del Sur para frenar a Kim Jong-un

Un día después de que Corea del Norte alardeara de su arsenal con un espectacular desfile, el vicepresidente de Estados[…]

Un día después de que Corea del Norte alardeara de su arsenal con un espectacular desfile, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, llegó este domingo a Seúl en el inicio de su primera gira por Asia. Además de Corea del Sur, viajará a Japón este martes, y luego a Indonesia y Australia, para analizar con sus aliados en este continente la actual crisis con el régimen del joven dictador Kim Jong-un, la peor de los últimos años.

Dándole la bienvenida a su modo, Pyongyang disparó el domingo antes del amanecer un nuevo misil, desafiando así las advertencias de Washington para que detenga tanto sus ensayos nucleares como balísticos. Pero a Kim Jong-un le salió el tiro por la culata y el cohete estalló a los pocos segundos de ser lanzado, según informa la agencia Reuters.

Como suele ocurrir cada vez que fracasa, lo que pasa con bastante frecuencia, el régimen no anunció esta nueva prueba, pero
Corea del Sur y Estados Unidos detectaron el lanzamiento del proyectil desde Sinpo
, en la costa oriental del país. Los expertos están investigando ahora el tipo de misil disparado. En principio, no creen que sea uno intercontinental.

Con este nuevo ensayo, Corea del Norte vuelve a elevar la tensión en la zona tras lucir el sábado músculo militar y mostrar sus misiles, entre ellos los que parecen ser sus nuevos proyectiles intercontinentales y submarinos. Durante la cena de Pascua a la que asistió en la base estadounidense de Yongsan, en Seúl, Pence calificó de «provocación» el lanzamiento del misil norcoreano, informa EFE. «Es el último recordatorio de los riesgos que afronta cada uno de vosotros cada día», les dijo a los militares, parte del contingente de 28.500 soldados que el Pentágono tiene acantonados en Corea del Sur.

Tras la visita el mes pasado del secretario de Estado de Defensa, Rex Tillerson, este viaje del vicepresidente Pence demuestra la importancia que la Administración Trump da al conflicto en la Península Coreana, donde el Norte comunista y el Sur capitalista siguen técnicamente en guerra porque solo se firmó un armisticio, no un tratado de paz, al término de la contienda que les enfrentó entre 1950 y 1953.

Para estudiar la respuesta a las constantes amenazas de Kim Jong-un, Pence se reúne este lunes con el primer ministro y presidente en funciones de Corea del Sur, Hwang Kyo-ahn, al frente del país tras la reciente destitución por corrupción de la presidenta Park Geun-hye. Además de analizar el escudo antimisiles que EE.UU. está desplegando en territorio surcoreano para defenderse de Pyongyang, Pence le explicará la presión que la Casa Blanca quiere ejercer sobre el régimen estalinista para frenar sus aspiraciones atómicas.

Con su programa militar, que aspira a dotarse de un misil con una ojiva nuclear capaz de golpear a Estados Unidos, Kim Jong-un busca aferrarse al poder y disuadir a Washington de un cambio de régimen. Su nuevo presidente, Donald Trump, ya ha dicho que quiere acabar con sus provocaciones y ha enviado una flotilla con un portaaviones para impedir que Corea del Norte lleve a cabo nuevos ensayos atómicos.

Desoyendo las advertencias estadounidenses e incumpliendo las resoluciones de la ONU, Kim Jong-un aceleró el año pasado su programa militar con dos ensayos nucleares y más de 20 lanzamientos de misiles. En estos primeros cuatro meses lleva ya seis proyectiles disparados y, según las imágenes tomadas por satélite el pasado miércoles, el silo nuclear de Punggye-ri está «preparado» para una nueva prueba atómica.

EE.UU. y Corea del Sur sospechan que dicho ensayo podría tener lugar estos días por las celebraciones del 105 aniversario del nacimiento de Kim Il-sung, padre de la patria y abuelo de su actual dictador, que se conmemoró el sábado con un gran desfile militar. Una vez pasada esta fecha, la siguiente es el aniversario de la fundación del Ejército, que tiene lugar el día 25. Con el fin de intimidar a Kim Jong-un para que no ordene más pruebas atómicas ni balísticas, el presidente Trump ha enviado cerca de aguas norcoreanas una escuadra de ataque capitaneada por el portaaviones «Carl Vinson» y formada por varios buques con baterías antimisiles.

Como el propio Trump ha asegurado que baraja todas las opciones, la posibilidad de un ataque militar ha provocado un repunte de la tensión en la Península Coreana, ya que se ve cada vez más probable tras los recientes bombardeos estadounidenses sobre Siria y Afganistán. Para evitarlo, China está mediando en el conflicto y no solo trata de apaciguar a Trump, sino que ha advertido a Kim Jong-un para que cese con sus provocaciones. Aunque Pekín es el único valedor que le queda a Corea del Norte por su histórica alianza comunista, sus relaciones se han deteriorado notablemente por la constante inestabilidad en el Paralelo 38, que desestabiliza a toda la región.

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