Los dos catedráticos implicados en la estafa del cáncer no podrán dar clase

La dirección de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) ha acordado este miércoles la suspensión cautelar de docencia para[…]

La dirección de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) ha acordado este miércoles la suspensión cautelar de docencia para los dos catedráticos presuntamente implicados en la supuesta estafa de la venta de un falso fármaco para curar el cáncer. En concreto, se trata de los profesores de Biología Celular de la UIB Pablo Escribá y Xavier Busquets.

Cabe recordar que la Policía Nacional detuvo la pasada semana en Palma a cinco personas vinculadas laboralmente a la UIB, entre ellas los dos catedráticos citados, que, presuntamente, estafaron más de 611.000 euros a través de la venta de un supuesto
medicamento denominado Minerval. Hasta el momento, hay más de una decena de denuncias de personas que adquirieron dicho preparado. Uno de los estafados llegó a abonar 25.600 euros para la cura de su hija.

Las personas arrestadas fueron, además de Escribá y de Busquets, dos investigadores y la responsable de la gestión económica de la empresa Lipopharma. A los cinco se les imputa un delito continuado de estafa agravado. La investigación está siendo dirigida por el Juzgado de Instrucción número 9 de Palma y por la Fiscalía de Baleares. Tras declarar ante la Policía, los cinco detenidos quedaron en libertad con cargos.

Según dio a conocer este martes el Cuerpo Nacional de Policía (CNP) a través de un comunicado, «los arrestados se valían de su condición de profesores universitarios en Palma para otorgar mayor credibilidad a su producto y utilizaban las instalaciones universitarias para avanzar en sus investigaciones y elaborar la sustancia».

Los dos catedráticos de la UIB ahora suspendidos cautelarmente de docencia se aprovechaban, presuntamente, de la situación de los enfermos y sus familiares, ofreciéndoles la supuesta cura de la enfermedad. Los pagos se hacían a través de una fundación sin ánimo de lucro que habrían creado. Dicha fundación «enmascaraba la venta del producto como una donación voluntaria de los familiares para la investigación», camuflando así lo que realmente era, «la compra de una sustancia sin efectos curativos». El falso medicamento carecía, además, de autorización para su venta al público.

Aprovechando el reconocimiento académico y profesional que sus puestos les otorgaban, dichos profesores universitarios «llevaron a cabo campañas publicitarias en las que ensalzaban su milagroso producto anticancerígeno». Ya en 2012, el Gobierno balear requirió a los anunciantes la retirada urgente de dicha publicidad.

Según señaló ayer a los medios el jefe del Grupo de Delincuencia Económica de la Policía Nacional, Jorge Rodríguez, los implicados en este caso «realizaban la manipulación de las pruebas que iban obteniendo». Así, los dos catedráticos de la UIB habrían mostrado a los familiares de los enfermos imágenes presuntamente manipuladas para hacer creer que los tumores de los pacientes disminuían de tamaño gracias al citado falso medicamento.

Por su parte, representantes del Consejo de Dirección de la UIB explicaron ayer, en rueda de prensa, que en abril de 2016 la propia UIB había hecho llegar ya a la Fiscalía una denuncia sobre este caso. Con anterioridad, desde hacía unos cinco años, habían ido llegando «rumores» hasta el Consejo de Dirección, pero ninguna denuncia.

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