Los partidos gastaron un 20% menos en las últimas elecciones generales

Un ahorro que responde al compromiso de austeridad de los partidos y a que la campaña duró una semana menos

Los partidos prometieron antes de las últimas elecciones generales gastar un 30% menos que en las del 20 de diciembre pero no cumplieron su palabra. El informe del Tribunal de Cuentas de los comicios del 26 de junio conocido hoy constata que invirtieron un 20% menos. Un ahorro que es fruto de la forzada austeridad de las fuerzas políticas ante el enfado ciudadano por la repetición de las votaciones y a que la campaña duró una semana menos porque se limitó a siete días en vez de los quince habituales.

En los comicios de junio pasado los partidos se gastaron 44,3 millones de euros mientras que para los de diciembre de 2015 invirtieron 55,3 millones. Diez millones menos que salieron del ahorro en mítines, vallas publicitarias y propaganda tradicional. Para las elecciones del 20-D el 65,4% del gasto se fue en esos conceptos, mientras que el 26-J bajó hasta el 58,4%. En cambio subió el dinero destinado a los envíos por correo de papeletas de voto y propaganda, que en 2015 supuso el 36,4% del total invertido y en junio pasado creció hasta el 41,6%. Con estos datos se puede decir que la última campaña electoral fue más de puertas para adentro sin los despliegues callejeros de otras citas electorales.

La parte del león de la inversión electoral, como es lógico, la pusieron los cuatro grandes partidos nacionales. Entre PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos gastaron en la campaña de junio 33,7 millones de euros, tres cuartas partes del total aunque trece menos que en diciembre de 2015. La medalla al ahorro se la llevó el PP, que pasó destinar 13 millones de euros para mítines, vallas y propaganda el 20-D a poco más de siete hace nueve meses. Nadie hizo un esfuerzo similar. Los socialistas rebajaron sus gastos ordinarios en dos millones, mientras que Podemos gastó medio millón más y Ciudadanos medio millón menos.

Otro tanto ocurrió con el mailing (envío por correo), populares y socialistas rebajaron en torno al medio millón de euros su presupuesto, los naranjas gastaron lo mismo, pero los morados incrementaron su inversión en 1,4 millones. No solo los dos grandes partidos se apretaron el cinturón, también lo hicieron otras fuerzas no tan grandes. El PDeCAT ahorró medio millón de euros, el PNV y Bildu, unos cien mil euros, mientras Esquerra invirtió el mismo millón y medio de euros.

El informe del tribunal depara un dato sorprendente para desgracia de los socialistas. El PSOE invirtió en la campaña de diciembre de 2015 algo más de 16 millones de euros, tres millones menos que el PP, pero en la de hace nueve meses gastaron casi lo mismo, en torno a 13 millones, con resultados diametralmente opuestos porque los populares ganaron 14 diputados mientras que los socialistas perdieron cinco. Un dato que demuestra una vez más que si una fuerza política está en retroceso no hay campaña, por costosa que sea, que invierta le tendencia.

Financiación

¿De dónde sacaron el dinero los partidos? Recurrieron, sobre todo, a los bancos, y en menor medida a los adelantos por subvenciones electorales. Pero hay diferencias entre las dos últimas elecciones. En la del 20-D, el 58,7% del presupuesto de los partidos procedía de créditos bancarios, porcentaje que en la de junio de 2016 bajó al 50,8%. Al revés que los adelantos de las subvenciones, que en 2015 fueron el 28% del presupuesto y en los últimos comicios subieron al 32,9%. El resto de los recursos procede de las aportaciones de cada partido y las donaciones privadas, que son menos relevantes.

Aunque hay fuerzas políticas, como Podemos, que tiene a cero su contador con el sector financiero y viven de los recursos obtenidos, sobre todo, a través de colectas y microcréditos de los simpatizantes (ocho de cada diez euros tienen ese origen). En cambio Ciudadanos tiene una gran exposición ante la banca con casi el 70% de su presupuesto financiado con créditos. El PSOE a su vez pidió prestado el 63% de su presupuesto para el 26-J y el PP, el 55%.

El informe del Tribunal de Cuentas analiza los ingresos y gastos electorales de las 18 formaciones que entraron en el Congreso y el Senado, y que están obligadas a presentar sus cuentas en el órgano fiscalizador. El tribunal ha sorprendido en esta ocasión porque ha abandonado su habitual parsimonia, se han dado casos de hasta cuatro y cinco años de retraso en la presentación de sus estudios. Ya con las elecciones del 20 de diciembre se notó un cambio, hubo un acelerón y el informe se presentó casi un año después, un tiempo récord. Marca que se ha batido con las del 26 de junio porque se ha presentado a los nueve meses.

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