Elecciones en Holanda: Primer pulso del año al europeísmo
El xenófobo Wilders pierde adeptos en las últimas horas pero, aunque ganase hoy las elecciones, el 'Nexit' sería algo irreal según los expertos
Y tras el 'brexit', ¿llegará el 'nexit', la salida de Países Bajos de la UE? El sufijo 'exit' (salida en inglés) está de moda en Bruselas. Que si la fallida salida de Grecia del euro ('grexit'), que si la inminente salida de Reino Unido ('brexit')... El club de clubes ha descubierto que existe una puerta de salida, esa que jamás iba a utilizarse porque al club solo se entra, no se sale. Pero se consumó el 'brexit' y algo se resquebrajó. Ya nada sería igual en la UE. Nada.
Los populistas quieren que el sufijo de moda no solo sea algo pasajero, sino que se convierta en tendencia. Quinta potencia de la Eurozona, país fundador... Palabras mayores. ¿Habrá 'nexit' (Netherlands exit)? Salvo catástrofe, no. No es política, son números y las cifras no engañan. Holanda, aún en 'shock' por la crisis con Turquía, será el banco de pruebas del populismo europeo de cara a la madre de todas las batallas: Francia. «Quiero que seamos el primer país en detener este efecto dominó», ha proclamado el primer ministro, el liberal Mark Rutte.
Son muchas las dosis de dramatismo vertidas sobre la que quizá sea la campaña electoral más importante de Países Bajos en décadas. El recuento, de hecho, se hará papeleta a papeleta para evitar la 'mano negra' de Rusia en el sistema informático, lo que provocará que los resultados definitivos no se conozcan hasta dentro de seis días. Hoy, eso sí, se sabrán los grandes trazos de la nueva foto política holandesa que decidirán los 12,6 millones de electores llamados a las urnas.
Se admiten apuestas. El xenófobo y eurófobo Geert Wilders es la gran pesadilla. Su programa electoral se reduce a un folio y se basa en algo tan simple como sembrar el odio hacia el islam, prometer el cierre de fronteras e impulsar la salida del euro y la UE proclamando aquello de «Holanda para los holandeses». Una página. ¡Una! A tenor de las encuestas, parece que está redactada con mucho tino porque el simple hecho de que pueda ganar ha puesto a toda Europa de los nervios.
La victoria, que no la gobernabilidad, ha quedado reducida a dos: el Partido por la Libertad (PVV) de Wilders y los liberales conservadores (VVD) de Rutte, que parte con cierta ventaja después de que en las últimas semanas, el 'efecto Wilders' se haya desinflado tras tocar máximos gracias al referéndum británico y, sobre todo, a la victoria de Donald Trump en Estados Unidos.
La cosa está muy pareja ya que la diferencia apenas es de un par de puntos porcentuales. Rutte sacaría en torno al 16% (23-27 escaños) y Wilders, un 14% (21-25), aunque en las últimas horas, los sondeos barruntan un fuerte desplome. Hay varias lecturas. La primera es que, pase lo que pase, el varapalo para el partido en el poder es enorme ya que en 2012 sacó 41 escaños. Y a la inversa, el PVV batiría su récord ya que en la actualidad contaba con 15 escaños. Entre los dos, eso sí, sumarían unos 50 diputados, solo una tercera parte del Parlamento holandés (150). Aquí, precisamente, reside la clave de las elecciones.
Una cosa es ganar y otra muy diferente gobernar, y para hacerlo, harán falta por lo menos cuatro partidos (llegar a 76), lo que hace inviable que Wilders se convierta en primer ministro de Holanda ya que la inmensa mayoría de los otros 27 partidos que concurren a las urnas han dicho que jamás le apoyarán salvo contadísimas excepciones. Además, se estima que en torno a una decena de fuerzas logrará alrededor de 10 escaños, lo que hará del Legislativo un sudoku de compleja gestión.
Son números, recuerden, y el peso de las fuerzas proeuropeas es infinitamente superior al que suman los defensores del 'Nexit'. Wilders, en el escenario más optimista, tendría unos 25 escaños... ¡25 de 150! A efectos prácticos, es insignificante. Eso sí, en lo moral, el cuadro es depresivo.
Dijsselbloem, en caída libre
Pero no todo son malas noticias desde un punto de vista proeuropeísta ya que partidos hasta hace unos años menores como los demócratas del D66 (el partido que quizá mejor refleja la tradición socioliberal holandesa) y Los Verdes (GroeLinks) están subiendo con fuerza espoleados por el auge de Wilders y la victoria de Trump. Quieren plantarles cara y combatir su populismo. Sorprende sobre todo el caso de Los Verdes, que en la legislatura pasada solo obtuvieron 4 asientos y ahora podría acariciar la veintena gracias a un candidato de solo 30 años, Jesse Klaver, apodado el Justin Trudeau (primer ministro de Canadá) europeo. El D66, por su parte, también lograría un número estimado de entre 15 y 17.
Respecto a las fuerzas tradicionales, los conservadores del CDA también esperan escalar posiciones rozando los 20 escaños (7 más que ahora), mientras que los grandes derrotados serían los laboristas del PvdA, partido que ha formado Gobierno con los liberales de Rutte durante la pasada legislatura. En 2012, sacaron 38 escaños y ahora, quizá no lleguen ni a 12. Su rostro más visible es Jeroen Dijsselbloem, ministro de Finanzas y presidente del Eurogrupo.