Blázquez afirma que el tándem con Cañizares «no es una vuelta atrás»

Doce años después, el tándem Blázquez-Cañizares vuelve a la Conferencia Episcopal Española (CEE). «No significa una vuelta atrás, es solo[…]

Doce años después, el tándem Blázquez-Cañizares vuelve a la Conferencia Episcopal Española (CEE). «No significa una vuelta atrás, es solo una segunda vez», aseguró este lunes el arzobispo de Valladolid, que repite por segunda vez en el cargo. A sus 74 años, Ricardo Blázquez, quien partía como favorito, sigue al frente de los obispos para los próximos tres años con un respaldo claramente mayoritario. En primera votación, el cardenal sumó 52 de los 78 votos finalmente emitidos.

La diferencia de votos con los demás candidatos a ocupar el cargo fue claramente llamativa. El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, obtuvo 20 votos, seguido del cardenal Carlos Osoro, con 4 votos; monseñor Juan José Omella, con un voto y un voto en blanco.

El cardenal Antonio Cañizares, por su parte, fue elegido vicepresidente en primera votación con 45 votos. Con este resultado el arzobispo de Valencia, que era actualmente miemro del Comité Ejecutivo sustituye en el cargo al cardenal Carlos Osoro, quien obtuvo 28 votos.

En su primera comparecencia ante los medios, minutos después de su elección, Blázquez agradeció «la confianza de los obispos» que «por segunda vez» le han elegido presidente de la Conferencia Episcopal y recordó que su responsabilidad es «la comunicación con Roma y con el Gobierno central».

A renglón seguido, el arzobispo de Valladolid explicó que su labor dentro de esta institución eclesial es «moderar» para que «todas las instancias de la CEE y sus diversos niveles funcionen correctamente». Con su habitual estilo abierto y dialogante, el cardenal también pidió a los empleados de la Casa de la Iglesia «que trabajen con libertad» y que «las diversas voces sean atendidas y escuchadas».

Los cardenales Blázquez y Cañizares coincidieron en el cargo de la presidencia y vicepresidencia de la CEE, respectivamente, durante el trienio 2005-2008 en plena batalla con el Gobierno socialista por una batería de leyes que la Iglesia tildó de «reingeniería social». En esos años se aprobó la polémica reforma del Código Civil para legalizar las uniones homosexuales; la ley de reproducción asistida y de biomedicina, que abrieron la puerta al llamado «bebé medicamento», la introducción en el currículum escolar de la asignatura de Educación para la Ciudadanía y la ley de memoria histórica.

Ante las preguntas de los periodistas sobre el mensaje que quieren lanzar los obispos con el regreso de este tándem, el cardenal Blázquez aseguró que «ninguno de los obispos tiene el reloj parado». «El reloj del cardenal Cañizares, el mío y el vuestro marcan la misma hora. Esto no significa una vuelta atrás, es solo una segunda vez», insistió el arzobispo de Valladolid, quien recordó que el trienio compartido con el cardenal de Valencia entre 2005 y 2008 «fue una convivencia normal y muy grata y también lo será en este trienio que estamos comenzando».

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