Hollande inaugura el último tramo de la línea de alta velocidad París-Burdeos

El presidente francés, François Hollande, inauguró hoy el último tramo que quedaba por finalizar de la línea de tren de[…]

El presidente francés, François Hollande, inauguró hoy el último tramo que quedaba por finalizar de la línea de tren de alta velocidad París-Burdeos, que entre otras cosas reducirá en más de una hora el trayecto entre la capital francesa y el País Vasco español.

Hollande destacó, en Villognon, cerca de Angulema, que la obra emprendida en 2012 para construir 340 kilómetros de línea ha sido "la mayor de ingeniería civil de Europa", en la que llegaron a trabajar hasta 8.500 personas.

"Lo que hacemos aquí no es sólo para Francia, sino también para Europa", porque la nueva infraestructura "permitirá también ir hasta España", sobre todo con la prolongación hacia la frontera en el País Vasco del tramo Burdeos-Dax, actualmente en estudio, igual que el Burdeos-Toulouse, subrayó.

El nuevo corredor entre Tours y Burdeos ha supuesto una inversión global de 9.000 millones de euros (4.000 millones de fondos públicos) y va a ser explotado por Lisea, un consorcio de empresas liderado por el grupo de construcción y concesiones Vinci.

Lisea, en el que además de Vinci (33,4 %) están la Caisse des Dépôts (entidad financiera estatal, 25,4 %) o los fondos de inversión Meridian (22 %) y Ardian (19,5 %), explotará la infraestructura mediante una concesión de 50 años hasta 2061, y se remunerará con el canon que cobrará por el paso de los trenes.

A partir de su entrada en servicio el próximo 2 de julio, la nueva línea pondrá París a 2 horas y 4 minutos de Burdeos (en lugar de las 3 horas y 14 minutos actuales); a 4 horas y 9 minutos de Toulouse (frente a 5 horas 25 minutos ahora), gracias a unos trenes que circularán a una velocidad máxima de 320 kilómetros por hora.

Entre la capital francesa y Hendaya, en la frontera española, el trayecto que ahora se cubre en tren en 5 horas y 42 minutos quedará reducido a 4 horas y media, con cinco convoyes diarios en cada sentido.

"Es un verdadero cambio de la geografía" en el oeste de Francia por la reducción de los tiempos de trayecto, destacó el presidente de la Sociedad Nacional de Ferrocarriles (SNCF), Guillaume Pépy, que anunció en la emisora "France Info" que sus trenes ofrecerán 35.000 asientos diarios entre París y Burdeos.

Para la SNCF, los retos para la explotación de esta línea son, sobre todo, de orden financiero por los elevados peajes que deberá abonar y las obligaciones para conectar las ciudades a un precio competitivo respecto a otros medios de transporte.

De hecho, para este año la compañía ha integrado en sus cuentas una pérdida de 90 millones de euros en el segundo semestre por sus operaciones allí, y calcula que la factura subirá a unos 150 millones por un año completo.

Pépy aseguró que habrá ofertas en los billetes para tratar de convencer a viajeros que actualmente utilizan el coche particular o el avión para que se pasen al tren. A medio plazo, se espera que por esa línea pasen cerca de 20 millones de pasajeros anuales.

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