Bodegas Torres cosecha en el Penedès entre un 20 y un 30% menos por la sequía
Bodegas Torres cosechó el año pasado entre un 20 y un 30 % menos en el Penedès, según el informe[…]
Bodegas Torres cosechó el año pasado entre un 20 y un 30 % menos en el Penedès, según el informe que ha dado a conocer hoy con los resultados de la vendimia, que atribuye este hecho a la sequía.
La falta de agua ha afectado, especialmente, a las variedades de parellada, merlot y moscatel, aunque la uva ha sido, en general, "muy sana", lo que ha permitido que la calidad final de los vinos sea muy buena.
Según Torres la vendimia del año pasado fue una de las más largas de la última década y la sequía del verano en algunas zonas de Cataluña en las que trabaja la empresa ha potenciado la maduración de las variedades blancas más tempranas pero, en cambio, la maduración de las negras ha sido más lenta.
A mediados de septiembre, tras un invierno y una primavera bastante secos, y tras cosechar las primeras variedades, llegaron algunas lluvias que favorecieron una correcta maduración de las variedades negras y las blancas más tardías.
En el informe se destaca también que 2016 fue un año bastante suave en cuanto a temperaturas ya que, tanto en invierno como en primavera, las temperaturas fueron templadas, y no hizo excesivo calor durante los meses de julio y agosto.
Torres empezó a vendimiar el 24 de agosto con la variedad Moscatel de Frontignac de la zona de la costa y siguieron con los primeros chardonnay de las zonas más cálidas del Penedès.
Las primeras variedades negras llegaron el 6 de septiembre con merlot y "ull de llebre" y finalizaron la vendimia el 18 de octubre con algunos cabernet sauvignon de las zonas más frescas.
Por lo que se refiere al Prioriat, Torres ha cualificado la vendimia en esa zona de "excepcional por la calidad de la uva, gracias a las temperaturas moderadas y a la presencia de aire seco en momentos clave".
A diferencia del Penedès, en el Priorat los rendimientos fueron los habituales y consideran su cosecha en esta comarca como muy equilibrada.
En la Conca de Barberà, la vendimia fue más larga que otros años y llegó con cierto retraso, pero en Torres pudieron cosechar la uva estando muy sana y con el grado de madurez óptimo.
El clima en esta zona fue más bien normal en cuanto a temperaturas y pluviometría, a diferencia de lo que ocurrió en otras zonas de Cataluña, y las precipitaciones del mes de julio y septiembre ayudaron a la buena maduración de todas las variedades.
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