Asociación Cacereña de Apicultores defiende libre realización de trashumancia
La Asociación Cacereña de Apicultores se ha mostrado contraria a la creación de una nueva ley que dificulte el libre[…]
La Asociación Cacereña de Apicultores se ha mostrado contraria a la creación de una nueva ley que dificulte el libre movimiento de colmenas entre comunidades, y ha abogado por la unidad del sector y por la "libre realización" de la trashumancia establecidas en las actuales normas nacional y autonómicas.
Tras un comunicado de las organizaciones agrarias UPA y COAG Salamanca donde se solicita a la Junta de Castilla y León la aprobación de una nueva Ley de Trashumancia de Colmenas, la asociación extremeña ha pedido que se facilite el borrador previo a la remisión del texto a la administración autonómica.
El presidente de la Asociación Cacereña de Apicultores, Paulino Marcos, ha rechazado la creación de una nueva ley que dificulte el libre movimiento de colmenas, "más aún teniendo en cuenta el flujo recíproco de colmenas y otras especies ganaderas que se produce entre las comunidades de Castilla y León y Extremadura".
Paulino Marcos ha apelado por el cumplimiento de las actuales normas de trashumancia establecidas en el real decreto 209/2002 y en las correspondientes normativas autonómicas.
En cuanto a las ordenanzas locales reguladoras de asentamientos apícolas surgidas a raíz de la Ley 11/2003 de Castilla y León y posteriores modificaciones, "debe tenerse en cuenta que a día de hoy no existe en Extremadura ningún municipio con ordenanzas al respecto en vigor".
De las dos surgidas en 2015, una se ha derogado y otra se encuentra en suspenso tras las presiones realizadas por la Asociación Cacereña de Apicultores, ha indicado.
Sin embargo, con el inicio de la trashumancia apícola los apicultores extremeños deben comunicar a las unidades veterinarias de destino en Castilla y León la ubicación exacta de las colmenas mediante polígono y parcela, según se indica en el comunicado.
También tienen que presentar en los ayuntamientos la comunicación ambiental y memoria descriptiva de la explotación, cumplir el área de pecorea, presentar seguro de responsabilidad civil y permiso del dueño de las parcelas, entre otros requisitos.
Unos requisitos que, según Paulino Marcos, "no se exigen a ninguna de las explotaciones apícolas estantes de Castilla y León que se asientan en esos mismos municipios".
Ha recordado que en Extremadura cohabitan durante casi ocho meses la totalidad de las colmenas extremeñas junto a más de 300.000 de otras comunidades autónomas, entre las que se encuentra Castilla y León, acogiendo así más del 30 por ciento del censo nacional.
Por contra, los "verdaderos problemas" les surgen a los apicultores extremeños "cuando realizan trashumancia a Castilla y León", comunidad "en la que permanecen poco más de tres meses".
De este modo, la asociación ha valorado la realidad reguladora extremeña como "modelo de convivencia" donde interactúan durante toda la invernada y la campaña primaveral (producción de polen y mieles claras) la totalidad de las colmenas de la comunidad extremeña y más de 200.000 de Castilla y León.
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