Roma presiona a Berlín para que facilite el rescate de la banca italiana
Renzi llama a la calma a los ahorradores ante el desplome del sector en Bolsa y recuerda a Merkel el elevado volumen de derivados tóxicos que acumulan las entidades alemanas
Matteo Renzi se acordará siempre del patinazo que dio el 20 de enero pasado, cuando las acciones del Monte dei Paschi di Siena cotizaban a 0,51 euros y se sabía que era un banco en apuros. «A estos precios, es una ganga», dijo. El banco, el más antiguo del mundo, cerró ayer a 0,28 euros -0,26 es su mínimo histórico-. Quien hace cinco meses invirtió 1.000 euros siguiendo las palabras de Renzi hoy tiene poco más de la mitad. Y eso que ayer el MPS ganó un 6,07% porque la Bolsa de Milán prohibió ponerse «corto» -vender al descubierto- en sus títulos para frenar la especulación. Desde hace tiempo, los cuatro colosos de las finanzas mundiales -tres americanos y un suizo- colocaron en sus pantallas: «Banca italiana: cortos».
Para Italia, la crisis de su sistema bancario se ha convertido en un problema de primer orden, no solo económico, sino también político. Ayer hubo una reunión extraordinaria en Palacio Chigi, sede del Gobierno, con el ministro de Economía, Pier Carlo Padoan, para buscar una vía de salvación a los bancos en dificultades. Renzi, tras entrevistarse con el primer ministro sueco, Stefan Lofven, hizo una declaración poniendo en el punto de mira a Alemania, sin citarla: «La auténtica cuestión sobre las finanzas europeas no son los créditos deteriorados italianos, sino los derivados de otros bancos. Es un problema que vale uno (los préstamos deteriorados), mientras los derivados de otros bancos valen cien. En los próximos días las autoridades europeas deben reflexionar sobre la situación del crédito europeo», dijo. Obviamente, Renzi se refería a Alemania por el volumen excesivo de derivados de su banca, en particular en Deutsche Bank. Renzi intentó echar agua al fuego, porque la situación en Italia se enciende cada día más: «Los ahorradores y quienes tengan cuentas corrientes no tienen ningún problema. Para mi esta es la prioridad», tranquilizó.